Respuesta rápida: un restaurante mexicano de 60 a 90 cubiertos al día que confita carnitas en manteca, hace sus frijoles refritos y fríe totopos en casa necesita el separador inox de 100 L bajo fregadero, a 639 € sin IVA. Sin freidora propia y con la misma clientela, basta el de 70 L a 499 € sin IVA.
Actualizado el 6 de octubre de 2026 por el equipo técnico de Separadorgrasas.
Si ya tiene claro su volumen: consulte la ficha del separador inox de 100 L, compruebe su franja con la calculadora de capacidad o pida un presupuesto con las medidas de su fregadero.
En casi todas las cocinas españolas la grasa que acaba en el desagüe es aceite: de oliva en la plancha, de girasol en la freidora. En una cocina mexicana la protagonista es otra. La manteca de cerdo sostiene el sabor de las carnitas, da la textura cremosa a los frijoles refritos, engrasa el comal, entra batida en la masa de los tamales y, en muchas casas, también fríe los totopos y los chiles capeados. Es una grasa que se comporta de forma muy distinta al aceite cuando llega a una tubería, y por eso esta guía la sigue paso a paso, plato a plato, hasta la arqueta.
El objetivo es práctico: que usted sepa qué talla de separador poner bajo su fregadero, qué hacer con la manteca que sobra de las ollas, y qué costumbres de cocina conviene cambiar para que el equipo funcione bien entre dos vaciados. Las cifras de capacidad y precio son las de nuestra gama inox; las referencias legales son textos nacionales y europeos que puede abrir y leer en los enlaces del final.
La manteca de cerdo, plato por plato, hasta el desagüe
Antes de hablar de litros conviene saber por dónde entra la grasa. En una cocina mexicana no llega al fregadero en un solo momento ni desde un solo equipo: aparece en ollas, en comales, en cazos de refrito, en sartenes de capeado y en la freidora. Cada plato deja una huella distinta en el agua de lavado.
Carnitas confitadas en manteca
Las carnitas se cuecen lentamente sumergidas en manteca, a menudo en una olla grande o un cazo de cobre, durante horas. Al terminar, la carne sale escurrida y en la olla queda un volumen considerable de grasa caliente, con jugos de la carne, trocitos dorados y a veces piel de naranja o especias. Esa grasa se reutiliza varias tandas y, cuando ya no sirve, se convierte en un residuo. El riesgo para el desagüe no está en el plato servido, sino en la olla: la tentación de vaciar el fondo en el fregadero cuando la grasa está todavía líquida es el error más caro que puede cometer esta cocina.
Incluso escurrida y retirada correctamente, la olla de carnitas llega al lavado con una capa espesa pegada a las paredes. Si se friega con agua muy caliente y desengrasante, esa capa se funde y viaja en forma de emulsión hacia el separador. Por eso conviene raspar la olla en frío, con espátula, y tirar lo raspado al cubo de residuos orgánicos antes de meterla bajo el grifo.
Frijoles refritos
Los frijoles cocidos se machacan y se fríen en manteca hasta que espesan. El cazo de refrito queda cubierto por una pasta de legumbre con grasa que se adhiere y se seca en el borde. Aquí se juntan dos cargas: la grasa y los sólidos finos de la legumbre, que se depositan en el fondo del separador como fango. Un cazo de refritos que se friega sin rascar llena la cesta y el fondo bastante más rápido que una sartén de plancha.
Tortillas en el comal
El comal se engrasa con un trapo o una brocha mojada en manteca para calentar tortillas, dorar quesadillas o tostar chiles. La cantidad de grasa por tortilla es pequeña, pero el comal trabaja durante todo el servicio y acumula una costra de grasa y harina de maíz quemada. Cuando se limpia al final del día con agua hirviendo, todo lo acumulado se despega de golpe y baja en pocos minutos por el desagüe, muy caliente y muy diluido. Es una de las descargas más difíciles para un separador por flotación, porque la grasa no tiene tiempo de enfriarse y subir a la superficie antes de alcanzar la salida.
Totopos fritos en casa
Muchas cocinas mexicanas cortan tortillas del día anterior en triángulos y las fríen para servir totopos con guacamole, nachos o chilaquiles. Algunas usan manteca, otras aceite vegetal, y no pocas mezclan las dos. La freidora no vierte al desagüe, pero sí lo hacen las cestas, las bandejas de escurrido y los cuencos de nachos que vuelven a la cocina con queso fundido, crema y frijoles. Cuando un restaurante fríe sus propios totopos, entra en la categoría de fritura intensa que, en nuestra regla de dimensionado, obliga a subir una franja.
Chiles rellenos capeados
El chile relleno se envuelve en un capeado de huevo batido y se fríe en abundante grasa antes de bañarlo en salsa de tomate. La sartén de capeado acumula huevo cocido, harina y grasa que se queman en el fondo; el plato vuelve de la sala con salsa y restos de queso. Es una carga mixta, con proteína y almidón además de grasa, que ensucia la cesta y el fondo y que se gestiona mejor rascando el plato en el cubo antes de pasarlo al fregadero.
Tamales, salsas fritas y moles
La masa de tamal se bate con manteca hasta que esponja; los recipientes de batido y las vaporeras dejan grasa con masa de maíz pegada. Las salsas mexicanas a menudo se fríen: se vierte el molido de chiles y tomate en manteca o aceite caliente para cocinarlo. El mole lleva grasa, semillas, chocolate y frutos secos molidos. Todo ello termina, en pequeñas cantidades, en el agua de los cazos y de las ollas. No son las descargas más voluminosas del día, pero suman a la carga continua.
Por qué la manteca complica el desagüe más que el aceite
La manteca de cerdo es sólida a temperatura ambiente y líquida en caliente. Esa doble naturaleza es el origen de casi todos los problemas en la red de una cocina mexicana. Mientras el agua del lavado está caliente, la manteca viaja disuelta o emulsionada; en cuanto el agua se enfría en un tramo de tubería, se endurece y se pega a las paredes. En una tubería sin separador, los tapones de grasa animal se forman en los codos y en los tramos horizontales con poca pendiente, y crecen capa a capa con cada servicio.
El separador de grasas trabaja con esa misma física, pero a su favor. El agua entra en una cámara amplia, pierde velocidad, se enfría un poco, y la grasa, más ligera, sube a la superficie, donde queda retenida. Los sólidos más pesados caen al fondo. El agua clarificada sale por la parte baja hacia la red. Para que esto funcione con manteca, la grasa necesita tiempo de permanencia dentro de la cámara: si el caudal es excesivo o el agua llega hirviendo y cargada de desengrasante, la emulsión no se rompe a tiempo y una parte de la grasa sale con el agua.
De ahí se derivan tres consecuencias prácticas que usted puede aplicar desde hoy. Primera: la grasa líquida nunca va al fregadero, ni siquiera en pequeña cantidad, porque el separador no está diseñado para recibir grasa pura sino agua con grasa. Segunda: las piezas muy engrasadas se rascan en frío antes del lavado. Tercera: la talla del separador debe dar margen a los picos de agua caliente, y ese margen es mayor en una cocina de manteca que en una de plancha con aceite.
También hay una cuestión de olor. La grasa animal retenida que pasa demasiados días en el separador se descompone antes que un aceite vegetal y produce olores agrios que suben por los sifones si el cierre hidráulico se seca o si la tapa no está bien asentada. Un vaciado regular y una tapa estanca bien cerrada resuelven casi todos los casos; si el olor ya está instalado, nuestro artículo sobre un separador de grasas que huele mal repasa las causas una a una.
La manteca usada también es aceite de cocina usado
Muchos responsables de cocina piensan que la obligación de entregar el aceite usado a un gestor se refiere solo al aceite de la freidora. La ley española no hace esa distinción. El artículo 2, letra a), de la Ley 7/2022 de residuos define el «aceite de cocina usado» como el residuo de grasas de origen vegetal y animal que se genera tras ser utilizado en el cocinado de alimentos, y menciona de forma expresa la hostelería y la restauración. La manteca que sobra de las ollas de carnitas, la de la freidora de totopos y la que se recoge al rascar el comal entran en esa definición.
El artículo 25 de la misma ley establece la recogida separada del aceite de cocina usado, obligatoria desde el 30 de junio de 2022. Y el artículo 20 obliga al productor inicial, que en este caso es el restaurante, a asegurar el tratamiento de sus residuos: entregarlos a un gestor de residuos autorizado o a una entidad de recogida registrada, y acreditarlo documentalmente. La responsabilidad del restaurante solo concluye cuando el tratamiento completo queda documentado.
En la práctica, esto significa tener un bidón cerrado específico para la grasa usada, distinto del contenedor de orgánicos, y conservar los albaranes o documentos de entrega del gestor. Cuando la manteca se solidifica en el bidón no pasa nada: el gestor la retira igual. Lo que no puede ocurrir es que acabe en el fregadero, en el inodoro del personal o en un cubo de basura general.
Hay una diferencia importante entre los dos residuos grasos de su cocina. La manteca usada de las ollas y la freidora se entrega al gestor de aceite. La grasa que se acumula dentro del separador, mezclada con agua y fangos, se retira en el vaciado periódico, también por un gestor autorizado, con su propio justificante. Son dos circuitos distintos, y conviene que ambos dejen papel. Si quiere ver el procedimiento de vaciado con detalle, la página vaciado del separador de grasas lo explica.
De tacos y platos a cubiertos equivalentes: la talla
Nuestra gama se dimensiona por cubiertos al día, pero una taquería no piensa en cubiertos: piense en órdenes de tacos, en platos combinados, en raciones de nachos para compartir y en pedidos para llevar. La tabla siguiente traduce esas unidades del oficio a cubiertos equivalentes, con una convención de cálculo sencilla que usamos en esta guía. No es una norma oficial: es una forma coherente de convertir lo que usted vende en carga para el desagüe.
| Unidad de su cocina | Equivalencia en cubiertos | Volumen diario típico | Modelo orientativo | Precio |
|---|---|---|---|---|
| Comensal sentado con plato fuerte (enchiladas, mole, chile relleno) | 1 comensal = 1 cubierto | 15 a 25 | Separador 30 L | 295 € sin IVA |
| Orden de tres tacos en barra, sin plato de acompañamiento | 2 órdenes = 1 cubierto | 50 a 80 órdenes (25 a 40 cubiertos) | Separador 40 L | 345 € sin IVA |
| Ración de nachos o totopos para compartir con queso y frijoles | 1 ración = 1 cubierto | 40 a 60 | Separador 60 L | 459 € sin IVA |
| Menú del día con sopa, plato y postre | 1 menú = 1 cubierto | 60 a 90 | Separador 70 L | 499 € sin IVA |
| Pedido para llevar o a domicilio (la cocina trabaja igual, la vajilla no vuelve) | 1 pedido = 1 cubierto | 90 a 140 entre sala y reparto | Separador 100 L | 639 € sin IVA |
| Cantina grande con barra, sala y terraza | suma de todas las unidades | 140 a 220 | Separador 120 L de pie | 799 € sin IVA |
Una vez obtenido el total de cubiertos equivalentes, aplique la regla de la franja superior. Si su cocina confita carnitas a diario, fríe totopos o chiles capeados en casa, o tiene un lavavajillas profesional que trabaja sin pausa durante el servicio, suba una talla respecto a la que marca la tabla. La manteca y la fritura son precisamente los dos factores que más cargan el equipo.
Tres cocinas mexicanas, tres cálculos
Tomemos una taquería de barra que vende al día unas 70 órdenes de tacos y 15 platos sentados, sin freidora: las carnitas y el pastor llegan de un proveedor ya cocinados y solo se calientan en el comal. Las 70 órdenes equivalen a 35 cubiertos; con los 15 platos, el total queda en 50. La tabla indica el de 60 L. Como no hay fritura intensa ni confitado en casa, no hace falta subir: el separador de 60 L, a 459 € sin IVA, encaja.
Ahora un restaurante mexicano de sala con 55 comensales a mediodía y 25 por la noche, que confita sus propias carnitas, hace refritos y fríe totopos para cada mesa. Total: 80 cubiertos equivalentes, franja del 70 L. Pero la cocina reúne manteca y fritura a diario, así que sube una franja: el 100 L, a 639 € sin IVA, sigue siendo un modelo bajo fregadero y deja margen para los fines de semana.
Por último, una cantina con sala, barra de cócteles y reparto: 70 comensales, 30 raciones de nachos y 25 pedidos a domicilio al día, con cocina de carnitas y totopos caseros. Total: 125 cubiertos, franja del 100 L. Con la fritura y el confitado, suba a la franja siguiente: el separador de pie de 120 L, a 799 € sin IVA, que ya no va bajo el fregadero sino al lado, en el suelo. Si su volumen supera los 220 cubiertos, la referencia es el 200 L o un equipo a medida.
Compruebe también el caudal de la hora punta
Los cubiertos dan la capacidad de almacenamiento de grasa; el caudal indica si el agua tiene tiempo de separarse. Cada modelo tiene un caudal máximo: 120 L/h el de 60 L, 140 L/h el de 70 L, 200 L/h el de 100 L. Para comparar, sume el agua que su cocina manda al separador en la hora más intensa. Lea en la placa del lavavajillas los litros por ciclo y multiplíquelos por los ciclos que hace en esa hora; añada una estimación del agua de los fregaderos conectados, por ejemplo midiendo con un cubo graduado cuánto tarda en llenarse el grifo abierto como lo usa su personal. Si la suma supera el caudal máximo del modelo elegido, pase a la talla siguiente aunque los cubiertos digan otra cosa. El artículo sobre conectar varios fregaderos y el lavavajillas a un separador detalla este cálculo cuando hay más de un punto de vertido.
Errores propios de la cocina mexicana y cómo corregirlos
La mayoría de los problemas de separadores en restaurantes mexicanos no vienen del equipo, sino de costumbres de cocina que se han heredado sin pensar en el desagüe. Esta tabla reúne los más frecuentes, por qué perjudican y qué hacer en su lugar.
| Error | Por qué perjudica | Corrección |
|---|---|---|
| Verter al fregadero la manteca líquida de las ollas de carnitas | Satura el separador en una sola descarga y la grasa que no cabe sale hacia la red; además es un residuo que la ley obliga a entregar por separado | Dejar templar la olla, pasar la manteca a un bidón cerrado y entregarla al gestor de aceite usado con su justificante |
| Limpiar el comal con agua hirviendo directamente sobre el fregadero | La grasa baja fundida y muy diluida, sin tiempo de flotar dentro del separador | Rascar el comal en seco con espátula, recoger la costra en el cubo de orgánicos y fregarlo después con agua caliente, no hirviendo |
| Mezclar restos de guacamole, crema y nata con la vajilla en el fregadero | Aguacate, crema y nata llevan grasa y sólidos que llenan la cesta y espesan el fango del fondo | Vaciar platos y cuencos en el cubo de orgánicos antes del prelavado, con rasqueta de goma |
| Olvidar la cesta del separador después de los frijoles refritos | Los sólidos finos de la legumbre colmatan la cesta y el agua pasa por encima arrastrando grasa | Sacar y vaciar la cesta al final de cada servicio en que se hayan preparado refritos |
| Fregar los cazos de refrito y de salsa frita con desengrasante concentrado y agua muy caliente | El producto emulsiona la grasa y la mantiene en suspensión hasta la salida | Rascar primero, usar la dosis indicada por el fabricante del detergente y agua caliente moderada |
| Conectar al separador la cámara frigorífica, el lavamanos y la máquina de hielo | Diluyen sin necesidad el agua grasa y aumentan el caudal sin aportar grasa | Llevar al separador solo los aparatos que reciben grasa, como indica el CTE |
| Freír totopos y mantener la talla calculada sin fritura | La carga real supera la prevista y el separador se llena antes del vaciado programado | Subir una franja de talla cuando la freidora trabaja a diario en la cocina |
| Espaciar el vaciado al ritmo mínimo de mantenimiento del edificio | La manteca retenida se descompone, huele y se compacta en la superficie | Vaciado completo cada 6 a 8 semanas por gestor autorizado, más frecuente con mucha fritura |
| Tirar tortillas viejas y restos de masa por el fregadero | La masa de maíz se hincha con el agua y forma fango denso en el fondo | Aprovechar las tortillas del día anterior para totopos o chilaquiles y tirar los restos al orgánico |
El caso de la olla de carnitas, en detalle
La olla de carnitas merece un procedimiento escrito en su plan APPCC, porque es la que concentra más grasa en un solo recipiente. Proponemos esta secuencia. Al terminar la cocción, la carne se escurre sobre una rejilla colocada encima de la propia olla. La manteca se deja templar hasta que deja de humear y se puede manipular sin riesgo de quemaduras. Se cuela con un colador fino a un recipiente limpio si se va a reutilizar, o directamente al bidón de manteca usada si ya ha cumplido su ciclo. Lo que queda pegado en la olla se rasca con espátula. Solo entonces la olla pasa al fregadero.
Este procedimiento añade unos minutos al cierre de la cocina, pero evita la descarga más dañina del día para el separador y para la red. Y deja constancia de que la manteca se gestiona como lo exige la Ley 7/2022.
El comal y la plancha al final del servicio
El comal se limpia mejor en caliente pero sin agua: con el fuego apagado y la superficie todavía tibia, una espátula retira la costra de grasa y maíz con facilidad. Se recoge en un recipiente y va al cubo de residuos orgánicos. Después basta un paño húmedo y una pasada de agua caliente moderada. Muchas cocinas tiran un cubo de agua hirviendo sobre el comal y la dejan correr hacia el sumidero del suelo: es el peor hábito posible, porque el sumidero de suelo no siempre pasa por el separador y la grasa llega directamente a la red.
La parte cruda de la carta: ceviche, aguachile y carne picada
La cocina mexicana en España suele incluir platos de pescado crudo marinado: ceviche, aguachile, tostadas de atún. El Real Decreto 1021/2022, artículo 8, obliga a los establecimientos que sirven comida al consumidor final a garantizar que el pescado destinado a consumirse crudo o marinado, cuando el tratamiento es insuficiente para matar las larvas de anisakis, se haya congelado a -20 °C durante un mínimo de 24 horas o a -35 °C durante un mínimo de 15 horas en la totalidad del producto. El mismo artículo obliga a informar al cliente de esa congelación, por ejemplo en la carta.
¿Qué tiene que ver esto con el separador? Más de lo que parece. La preparación de pescado crudo exige un fregadero o una zona de lavado que no comparta momento con las ollas de manteca, para evitar contaminaciones cruzadas. Si su cocina solo tiene un fregadero, organice el orden: primero la preparación en frío, después el lavado de ollas y comales. El agua de lavado del pescado crudo lleva poca grasa y puede ir al separador sin problema; lo que no debe ocurrir es que las ollas de carnitas se laven en el mismo seno mientras se marina el pescado.
El mismo real decreto, en su artículo 4, fija la temperatura de la carne picada en 2 °C o menos. Afecta al picadillo de los chiles rellenos, a la carne molida de algunos tacos y a la masa de las albóndigas en chipotle. La carne picada se cocina con su propia grasa, que también acaba en la sartén y en el fregadero: un motivo más para rascar antes de lavar.
Estas obligaciones sanitarias forman parte del mismo sistema que el Reglamento (CE) 852/2004 exige a toda empresa alimentaria: un procedimiento permanente basado en los principios del APPCC (artículo 5) y unas redes de evacuación concebidas para evitar todo riesgo de contaminación (anexo II, capítulo I, punto 8). Un separador saturado que rebosa dentro de la cocina es exactamente el riesgo que ese punto quiere evitar.
Dónde y cómo instalar el separador en una cocina mexicana
El Código Técnico de la Edificación, en el apartado 3.3.1.5 del Documento Básico HS 5, prevé el separador de grasas cuando las aguas residuales de un local, como un restaurante, puedan transportar una cantidad excesiva de grasa. Indica que debe tener una abertura de ventilación próxima al lado de descarga y una tapa de registro totalmente accesible para las limpiezas periódicas. Añade que, salvo casos justificados, al separador solo deben verter las aguas afectadas de forma directa por grasas y aceites.
Traducido a su cocina: conecte al separador el fregadero de ollas y cazos, el fregadero de preparación si recibe grasa y el lavavajillas. Deje fuera el lavamanos, la máquina de hielo, la cámara frigorífica y, si es posible, el agua de la barra de cócteles, que no aporta grasa y solo añade caudal. Coloque el equipo donde se pueda abrir la tapa sin desmontar estanterías, porque la cesta se vacía con mucha frecuencia en una cocina de manteca.
Todos nuestros modelos tienen entrada y salida de 50 mm de diámetro, en acero inoxidable 304, con cesta inox extraíble y tapa estanca. Los modelos de 30 a 100 L van bajo el fregadero; el de 120 L y el de 200 L se colocan de pie, en el suelo. Para las uniones recomendamos los racores EPDM de 50 mm, a 29,90 € sin IVA, que se mantienen flexibles con agua caliente y grasa. Si su local necesita un separador enterrado de obra, ese es otro tipo de proyecto, con otro profesional.
Si va a montar usted mismo el equipo, la página de instalación y mantenimiento recoge los pasos y comprobaciones. Si prefiere confiarlo a un fontanero, entréguele la ficha del modelo con las alturas de entrada y salida: es el dato que más condiciona el montaje bajo el fregadero.
La semana de una cocina de manteca: rutina de mantenimiento
El CTE, en el apartado 7 del DB-HS 5, establece que el separador de grasas se limpiará cada 6 meses. Es un mínimo de mantenimiento del edificio, pensado para cualquier uso, no el ritmo de una cocina profesional. Con manteca y fritura a diario, un separador que se vacía dos veces al año estaría lleno durante casi todo ese tiempo.
Nuestra recomendación de uso es la siguiente. Cada día en que haya refritos, carnitas o fritura: sacar la cesta al cierre, vaciarla en el cubo de orgánicos y aclararla. Cada 6 a 8 semanas: vaciado completo del separador por un gestor autorizado, conservando el justificante, y antes si la cocina ha tenido una semana de mucha fritura o un evento. Cada vez que se vacía: comprobar que la junta de la tapa está limpia y asentada y que la ventilación no está obstruida.
Para la cesta y las paredes, el kit de mantenimiento con cepillo, espumadera y espátula cuesta 49,90 € sin IVA y facilita retirar la costra de manteca sin dañar el inox. Nuestro artículo sobre cada cuánto vaciar el separador de grasas explica cómo ajustar la frecuencia a su ritmo real.
Un consejo propio de esta cocina: anote en el registro de limpieza los días de confitado de carnitas. Si observa que el separador llega a la mitad de la semana con una capa de grasa muy gruesa, la talla se ha quedado corta o alguna costumbre de la tabla de errores sigue presente. En ambos casos, la solución es conocida.
Antes de pedir su separador
Reúna cuatro datos: cubiertos equivalentes del día más cargado, si fríe y confita en casa, las medidas libres bajo su fregadero y la altura de salida del desagüe actual. Con ellos, la talla sale en pocos minutos. Puede introducirlos en la calculadora de capacidad o enviarlos a través de la página de contacto para recibir un presupuesto. Disponible: envío el mismo día si se pide antes de las 12 h, si no al día siguiente; después, entrega con SEUR en 3 días.
Preguntas frecuentes del restaurante mexicano
¿La manteca de las carnitas se puede tirar al separador si se echa poco a poco?
No. El separador está pensado para retener la grasa que lleva el agua de lavado, no para recibir manteca pura, aunque sea en pequeñas dosis. La manteca usada es aceite de cocina usado según el artículo 2 a) de la Ley 7/2022 y debe entregarse por separado a un gestor autorizado, con el documento que lo acredite.
¿Freír totopos en casa cambia la talla del separador?
Sí. Una freidora que trabaja cada día, sea con manteca o con aceite, se considera fritura intensa en nuestra regla de dimensionado, y obliga a elegir la talla inmediatamente superior a la que indican los cubiertos. Si compra los totopos ya fritos, puede quedarse en la talla de la tabla.
¿Cómo cuento las órdenes de tacos para elegir el modelo?
En esta guía usamos una convención sencilla: dos órdenes de tres tacos servidas en barra equivalen a un cubierto, y un comensal sentado con plato fuerte equivale a uno. Sume todas las unidades del día más cargado, no la media semanal, y compare el resultado con las franjas de cada modelo.
¿El comal debe conectarse al separador?
El comal no tiene desagüe propio, pero el agua con que se limpia sí acaba en el fregadero o en un sumidero. Lo importante es que esa agua pase por el separador y, mejor aún, que el comal se rasque en seco antes de lavarlo para que llegue la menor cantidad posible de grasa fundida.
¿El aguachile y el ceviche influyen en el separador?
Muy poco en cuanto a grasa, pero sí en la organización de la cocina. El pescado crudo debe haberse congelado según el artículo 8 del Real Decreto 1021/2022, y su preparación no debe coincidir en el mismo fregadero con el lavado de ollas de manteca. Ordene los lavados por turnos si solo dispone de un seno.
¿Qué hago con la manteca que se solidifica en el bidón de recogida?
Nada especial: el gestor de aceite de cocina usado la retira igual, sólida o líquida. Mantenga el bidón cerrado, lejos de fuentes de calor y separado del contenedor de orgánicos, y guarde el justificante de cada retirada como exige el artículo 20 de la Ley 7/2022.
¿Puedo instalar el separador lejos del fregadero de ollas?
Es mejor cerca, porque la grasa de manteca se endurece en los tramos de tubería fríos antes de llegar al equipo. Si el recorrido es largo, cuide la pendiente y el aislamiento del tramo, y recuerde que la tapa debe quedar totalmente accesible, como pide el apartado 3.3.1.5 del DB-HS 5.
¿Basta con vaciar el separador cada seis meses, como dice el CTE?
Ese plazo es el mínimo de mantenimiento del edificio. En una cocina que confita carnitas y fríe a diario, recomendamos un vaciado completo cada 6 a 8 semanas por un gestor autorizado y la limpieza de la cesta tras cada servicio con refritos o fritura.
Fuentes oficiales
- Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular: artículos 2 a), 20 y 25
- Real Decreto 1021/2022, higiene en el comercio al por menor: artículos 4 y 8
- Código Técnico de la Edificación, DB-HS 5 Evacuación de aguas: apartados 3.3.1.5 y 7
- Reglamento (CE) 852/2004, higiene de los productos alimenticios: artículo 5 y anexo II, capítulo I, punto 8
Para revisar el conjunto de obligaciones aplicables a su local, consulte también nuestra página de normativa vigente.