Camping con restaurante, piscina y supermercado: cuántos separadores de grasas y de qué talla

Respuesta rápida: en un camping se dimensiona un separador por cocina, no uno para todo el recinto. El bar-restaurante que llega a 90 a 140 cubiertos equivalentes en agosto encaja en el inox de 100 L bajo fregadero (639 € sin IVA); el chiringuito de piscina de unos 35 cubiertos, en el de 40 L (345 € sin IVA), o en el de 60 L (459 € sin IVA) si fríe a diario.

Actualizado el 6 de octubre de 2026 por el equipo técnico de Separadorgrasas.

Si ya tiene claras las cifras de su temporada alta, vaya directamente a la ficha del separador de grasas inox de 100 L, compruebe su caso en la calculadora de capacidad o envíenos el plano de sus cocinas desde la página de contacto para pedir presupuesto. Si no, siga leyendo: un camping tiene particularidades que no aparecen en ningún restaurante de ciudad.

La primera es que un camping casi nunca tiene una sola cocina. Hay un bar-restaurante junto a la recepción, una barra de piscina que sirve raciones, a veces un supermercado que asa pollos los fines de semana y, repartidos por las calles, bloques de fregaderos donde los campistas lavan sus cacerolas. Cada uno de esos puntos vierte un agua distinta, en horarios distintos y con meses de actividad distintos. La segunda particularidad es el calendario: el recinto pasa de estar casi vacío en marzo a funcionar a plena capacidad en agosto, y luego cierra durante meses. Esta guía recorre las dos cosas: primero el mapa de las cocinas, luego tres cálculos completos y, por último, lo que hay que hacer con cada separador desde la apertura hasta que se deja preparado para el invierno.

El recinto visto desde las tuberías: cuatro orígenes de agua grasa

Antes de hablar de litros conviene dibujar el camping como lo ve un fontanero: una red horizontal larga, con pendientes suaves, que recoge aguas de edificios separados entre sí por decenas o cientos de metros. Sobre ese plano se marcan los puntos que producen grasa. Son cuatro tipos, y no se tratan igual.

El bar-restaurante de la recepción

Es el corazón graso del recinto. Abra antes que nada y cierra después de todo, sirve desayunos a los primeros clientes de primavera y menús completos en verano. Su cocina tiene casi siempre plancha, freidora, fogones de gas, un horno y un lavavajillas profesional, a menudo de capota. Las ollas de paella o de guiso se friegan a mano en un fregadero de dos senos. Todo eso desemboca en la misma derivación, y es aquí donde se concentra la mayor parte de la grasa del camping en julio y agosto.

El chiringuito de la piscina

Funciona solo con buen tiempo y con la piscina abierta. Su carta es corta: bocadillos, hamburguesas, patatas fritas, alguna ración de calamares, helados y bebidas. Lo que lo hace delicado es que casi todo lo caliente pasa por la freidora y la plancha, que se sirve en bandejas o platos que vuelven al pequeño fregadero de la barra, y que el espacio bajo el mostrador es escaso. Su pico no es la cena, sino las horas centrales del día, cuando las familias salen del agua a comer.

El supermercado con horno de pollos

No todos los campings lo tienen, pero cuando existe es un punto que suele olvidarse. Un asador de pollos genera grasa animal en las bandejas recogedoras, y la limpieza del horno y de los espetones al final del día manda al fregadero agua caliente muy cargada. Si además el supermercado corta embutido o prepara ensaladas, el fregadero de esa zona suma su parte. Aunque el volumen de platos sea pequeño, la carga grasa por litro de agua es alta, y eso es lo que importa para el separador.

Los fregaderos comunes de los campistas

Son los bloques de pilas al aire libre o bajo techo donde los clientes friegan sus sartenes, sus platos y sus barbacoas portátiles. Este punto obedece a otra lógica. No es una cocina profesional: es un servicio que el camping pone a disposición de sus clientes para un uso de tipo doméstico, y el agua que sale de ahí se parece más a la de un fregadero de vivienda multiplicado por muchos usuarios que a la de un restaurante. Los textos que citamos en esta guía no dicen nada específico sobre estas pilas, y no vamos a atribuirles una obligación que no hemos leído. Lo que sí podemos decir es técnico: si esas pilas reciben de forma habitual sartenes con aceite de fritura y restos de barbacoa, su agua puede transportar grasa suficiente para ensuciar colectores largos o una estación de bombeo. En ese caso, lo razonable es estudiarlas con el instalador y con la entidad gestora de su red, y comprobar qué exige la ordenanza de vertidos de su municipio, en lugar de conectarlas por inercia al separador del restaurante, que no se ha dimensionado para ellas. Un cartel claro que pida no verter aceite en las pilas y un punto de recogida de aceite usado cerca reducen mucho la carga.

Qué textos se aplican de verdad a las cocinas de un camping

Un camping está sometido a la normativa turística de su comunidad autónoma, que regula la categoría, las parcelas o los servicios. No la tratamos en esta guía: no la hemos leído para cada comunidad y no vamos a resumirla de memoria. Lo que sigue son los textos nacionales y europeos que alcanzan a cualquier cocina que sirve comida al público, sea en un camping o en una calle comercial, y lo que cada uno significa para el caso concreto de un recinto de temporada.

El Código Técnico: depuración, bombeo y aguas afectadas

El Documento Básico HS 5 del Código Técnico de la Edificación, en su apartado 3.3.1.5, prevé el separador de grasas cuando las aguas residuales del edificio puedan transportar una cantidad excesiva de grasa, en locales como los restaurantes, que podría dificultar el buen funcionamiento de los sistemas de depuración o crear un riesgo en el sistema de bombeo y elevación. En un camping esas dos palabras, depuración y bombeo, no son teóricas. Muchos recintos alejados de los núcleos urbanos tienen depuradora propia, y casi todos los que ocupan terrenos con desnivel o junto a un río dependen de una o varias estaciones de bombeo para llevar las aguas hasta la acometida. Una capa de grasa en la cámara de bombeo pega los flotadores, ensucia los rodetes y obliga a intervenciones en plena temporada.

El mismo apartado añade que el separador debe disponerse preferiblemente al final de la red horizontal, previo al pozo de resalto y a la acometida, y que, salvo en casos justificados, al separador de grasas sólo deben verter las aguas afectadas de forma directa por los residuos grasos. Para un camping esta frase decide el esquema: los aseos, las duchas, las lavadoras de la lavandería y las pilas de los campistas no tienen por qué pasar por el separador del restaurante. Mezclarlas solo aumenta el caudal que atraviesa el equipo y reduce el tiempo que el agua pasa dentro, que es precisamente el tiempo que necesita la grasa para subir.

El apartado 7 del mismo documento fija el mantenimiento mínimo del edificio: cada 6 meses se limpiará el separador de grasas y fangos, y se mantendrá el agua permanentemente en los sumideros, botes sifónicos y sifones individuales para evitar malos olores. Ese plazo de seis meses es un mínimo de conservación del edificio, no un ritmo de trabajo para una cocina en temporada alta. En agosto, con el restaurante lleno, el separador se vacía cada 6 a 8 semanas y más a menudo si se fríe mucho. Volveremos sobre la segunda frase, la del agua en los sifones, al hablar de la invernada.

Higiene: la red de evacuación también forma parte del local

El Reglamento (CE) 852/2004, en el punto 8 del capítulo I de su anexo II, exige que las redes de evacuación de aguas residuales sean suficientes para cumplir los objetivos pretendidos y estén concebidas y construidas de modo que se evite todo riesgo de contaminación. Un separador saturado que rebosa por la tapa en la cocina de un restaurante es exactamente el tipo de riesgo que esa frase describe. El capítulo VI del mismo anexo pide además que los desperdicios se retiren con la mayor rapidez posible de las salas donde se manipulan alimentos y se depositen en contenedores con cierre, de fácil limpieza. La grasa extraída de la cesta o de la superficie del separador es un desperdicio: no se deja en un cubo abierto junto a la plancha.

Comidas preparadas: el lavavajillas manda en el caudal

El artículo 30 del Real Decreto 1086/2020, en la redacción que le dio la disposición final segunda del Real Decreto 1021/2022, ordena cómo se sirven, conservan, enfrían y recalientan las comidas preparadas. Dos puntos tocan de lleno al separador. El 30.11 pide que la vajilla, los cubiertos y los contenedores no desechables se higienicen mediante métodos mecánicos, es decir, en lavavajillas: en el restaurante de un camping eso significa ciclos continuos de agua caliente con detergente en las horas punta, la carga que más complica la separación por flotación. El 30.8, por su parte, exige comidas testigo en los encargos para grupos de más de 40 personas y en eventos: si su camping organiza cenas de grupo o fiestas temáticas en agosto, esos días la cocina trabaja por encima de su media y el separador lo nota.

Residuos: aceite usado aparte y vaciados documentados

La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados define el aceite de cocina usado en su artículo 2 a), incluyendo expresamente el generado en hostelería y restauración, y su artículo 25 hace obligatoria su recogida separada desde el 30 de junio de 2022. El artículo 20 obliga al productor inicial, que en este caso es el titular del camping o el concesionario del restaurante, a asegurar el tratamiento de sus residuos por un gestor autorizado o una entidad de recogida registrada, y añade que esas obligaciones deben acreditarse documentalmente. En la práctica: el aceite de la freidora va a su bidón y a su gestor, nunca al fregadero, y cada vaciado del separador deja un justificante que se archiva.

Lo que el cliente se lleva no acaba en el fregadero

La Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario obliga en su artículo 8 a la hostelería a facilitar que el cliente se lleve lo que no ha consumido sin coste adicional, salvo el envase, e informar de ello de forma visible, preferentemente en la carta. Se exceptúan los formatos de bufé libre o similares. Para el separador la consecuencia es indirecta pero real: cada ración que sale en un envase hacia la parcela del cliente es un plato que no vuelve a la cocina con salsa y aceite para rascar en el fregadero. Si su camping sirve desayuno en bufé, recuerde que esa excepción existe y que los restos del bufé deben ir al contenedor, no a la pila.

De las cifras del camping a los cubiertos equivalentes

La talla de un separador se elige por los cubiertos al día que pasan por la cocina conectada a él, y por el tipo de cocción. En un camping las cifras de partida rara vez se expresan así: se habla de parcelas ocupadas, de bungalows, de raciones vendidas en la piscina o de pollos asados. La tabla siguiente traduce esas unidades a cubiertos equivalentes con una regla práctica que usamos en esta guía: un cubierto equivalente es una persona que come un plato caliente servido en vajilla que vuelve a la cocina. Lo que se sirve en envase para llevar o lo que no ensucia vajilla con grasa pesa mucho menos y se cuenta aparte. La ocupación del camping no se convierte directamente en cubiertos: lo que importa es cuántas de esas personas comen en sus cocinas, y eso solo lo sabe usted por su caja.

Cocina del camping y dato de partida Cubiertos equivalentes el día fuerte Modelo de referencia Si hay fritura intensa o lavavajillas profesional
Barra de piscina con bocadillos, helados y pocas raciones calientes 15 a 25 30 L bajo fregadero, 295 € sin IVA 40 L, 345 € sin IVA
Chiringuito de piscina con freidora, hamburguesas y raciones 25 a 40 40 L bajo fregadero, 345 € sin IVA 60 L, 459 € sin IVA
Supermercado con horno de pollos y fregadero de preparación Se cuenta por la limpieza del horno: trátelo como 40 a 60 60 L bajo fregadero, 459 € sin IVA 70 L, 499 € sin IVA
Bar-restaurante de recepción en media temporada 60 a 90 70 L bajo fregadero, 499 € sin IVA 100 L, 639 € sin IVA
Bar-restaurante de recepción en agosto 90 a 140 100 L bajo fregadero, 639 € sin IVA 120 L de pie, 799 € sin IVA
Restaurante principal de un camping grande con terraza y cenas de grupo 140 a 220 120 L de pie, 799 € sin IVA 200 L, 1.049 € sin IVA
Cocina central que abastece varios puntos de venta del recinto 250 a 400 200 L de pie, 1.049 € sin IVA Por encima de 400: a medida, desde 990 € sin IVA

La columna de la derecha aplica la regla de la casa: si la cocina fríe de forma intensa, trabaja con plancha continua o tiene un lavavajillas profesional conectado al separador, se sube una franja. En un camping las tres condiciones se cumplen casi siempre en el restaurante principal durante el verano, de modo que la columna derecha es la que suele mandar en julio y agosto.

La segunda comprobación es el caudal. Cada modelo admite un caudal máximo: 60 L/h el de 30 L, 80 L/h el de 40 L, 120 L/h el de 60 L, 140 L/h el de 70 L, 200 L/h el de 100 L, 240 L/h el de 120 L y 400 L/h el de 200 L. Hay que comparar ese dato con lo que bajará por la tubería en la hora más cargada del día, sumando el lavavajillas (litros por ciclo multiplicados por ciclos por hora, datos que figuran en la placa o el manual de su máquina) y los vaciados de los senos del fregadero. Si la hora punta supera el caudal máximo, se sube de talla aunque los cubiertos digan otra cosa.

Tres cálculos completos, de la barra de la piscina al camping de dos cocinas

Los tres casos siguientes son ejemplos de cálculo construidos para esta guía. Los datos de cada máquina son hipótesis que usted debe sustituir por los de su propia placa de características; el método es lo que vale.

Primer cálculo: un chiringuito de piscina de 35 cubiertos equivalentes

Tomemos una barra de piscina que, un domingo de julio, sirve unas 35 comidas calientes en plato o bandeja que vuelven a la barra: hamburguesas con patatas, raciones de calamares y algún plato combinado. El resto de la caja son helados, bebidas y bocadillos fríos envueltos, que no cuentan. Treinta y cinco cubiertos equivalentes caen en la franja de 25 a 40, la del separador de 40 L.

Ahora la corrección por cocción. La barra tiene una freidora que trabaja casi sin pausa entre la una y las cuatro, y una plancha para las hamburguesas. ¿Es eso fritura intensa? Si la freidora es la que da de comer a casi todos los platos calientes, sí. En ese caso se sube una franja y el modelo pasa a ser el de 60 L, a 459 € sin IVA. Si en cambio la freidora es pequeña y la mayor parte de la venta son bocadillos de plancha, el de 40 L, a 345 € sin IVA, basta.

Queda el caudal. Supongamos que la barra no tiene lavavajillas y que todo se friega a mano en un fregadero de un seno de unos 30 litros útiles, que se vacía cuatro veces en la hora punta: unos 120 litros por hora en el peor momento. El de 40 L admite 80 L/h; el de 60 L, 120 L/h. Con esos vaciados el de 40 L se queda corto en la hora punta, y el de 60 L justo. Conclusión del ejemplo: separador de 60 L bajo el fregadero de la barra, y una consigna para el personal, que es no tirar los cuatro senos seguidos sino espaciarlos. Si el espacio bajo el mostrador no da para 390 x 390 x 390 mm, hay que medirlo antes de pedir: el de 40 L ocupa 450 x 300 x 300 mm y entra en muebles más bajos.

Segundo cálculo: un bar-restaurante de 120 cubiertos en agosto

Tomemos ahora el restaurante de la recepción en la segunda quincena de agosto: unas 120 comidas al día entre mediodía y cena, más los desayunos, que en un camping son sobre todo café y bollería y apenas cargan el separador. Ciento veinte cubiertos caen en la franja de 90 a 140, la del separador de 100 L bajo fregadero, a 639 € sin IVA.

La cocina tiene freidora doble, plancha encendida durante los dos servicios y un lavavajillas de capota que alimenta el mismo desagüe. Se cumplen las tres condiciones para subir de franja, así que la referencia pasa al modelo de 120 L de pie, a 799 € sin IVA. Comprobemos el caudal: supongamos un lavavajillas que, según su placa, consume unos 3 litros por ciclo y hace hasta 40 ciclos en la hora punta, es decir 120 litros, más un fregadero de dos senos que se vacía tres veces en esa hora con unos 30 litros cada vez, 90 litros más. Total, 210 litros en la hora más dura. El de 100 L admite 200 L/h y se quedaría al límite; el de 120 L admite 240 L/h y deja margen. El cálculo de cubiertos y el de caudal apuntan en la misma dirección: 120 L de pie.

Un apunte de camping: este restaurante funciona a media carga durante buena parte del año. En mayo puede servir 50 comidas al día. Un separador más grande que lo necesario en mayo no causa problemas siempre que se vacíe con regularidad; un separador justo para mayo, en cambio, rebosa en agosto. Se dimensiona siempre por la quincena más cargada.

Tercer cálculo: un camping grande con dos cocinas separadas

Tomemos un recinto extenso con un restaurante principal junto a la entrada, de unos 180 cubiertos en temporada alta, y un snack-bar en la zona de la playa o del río, a varios cientos de metros, de unos 50 cubiertos. Los dos edificios desaguan a ramales distintos que solo se juntan cerca de la acometida, o incluso a dos estaciones de bombeo diferentes.

La tentación es poner un único separador grande al final de la red, donde se juntan los ramales, siguiendo al pie de la letra la frase del Código Técnico que habla del final de la red horizontal. Pero ese mismo apartado pide que al separador solo viertan las aguas afectadas por grasa, y en el punto de unión de un camping llegan también aseos, duchas y lavandería. Además, en un trayecto de varios cientos de metros el agua grasa se enfría y la grasa se pega a las paredes del colector antes de llegar a ningún separador. Por eso, en este esquema, lo correcto es un separador por cocina, colocado en la salida de cada una, antes de que su agua se mezcle con el resto.

Restaurante principal: 180 cubiertos, franja de 140 a 220, modelo de 120 L de pie. Con freidoras, plancha continua y lavavajillas de capota se sube una franja: separador de 200 L de pie, a 1.049 € sin IVA, que admite 400 L/h y absorbe las cenas de grupo. Snack-bar: 50 cubiertos, franja de 40 a 60, modelo de 60 L. Si trabaja con plancha continua y freidora, se sube al de 70 L bajo fregadero, a 499 € sin IVA, cuyo caudal máximo es de 140 L/h. Son dos equipos en lugar de uno, más la instalación de cada uno. A cambio, cada cocina puede abrir y cerrar en fechas distintas, y el snack-bar no queda a merced de un único equipo lejano que nadie vigila.

Si su recinto tiene una cocina central que prepara para varios puntos de venta, el razonamiento cambia: la grasa se produce allí y el separador va allí. Para conectar varios fregaderos y un lavavajillas a un mismo equipo, la guía sobre conectar varios fregaderos y el lavavajillas a un separador detalla el esquema.

La temporada de un camping contada por su separador

Un separador de grasas en un camping no vive un año regular. Pasa meses parado, recibe un primer golpe en Semana Santa, trabaja de forma irregular en primavera, se exprime en julio y agosto y luego se apaga. Cada fase pide algo distinto.

Antes de abrir: comprobar lo que el invierno ha dejado

La puesta en marcha empieza dos o tres semanas antes de la apertura, no la víspera. Se abre la tapa, se comprueba que la junta sigue estanca, que la cesta inox sale y entra sin forzar y que no hay depósitos olvidados del cierre anterior. Se revisan los racores de entrada y salida de 50 mm, porque una junta que ha pasado meses seca puede haber perdido elasticidad: los racores EPDM de 50 mm cuestan 29,90 € sin IVA y conviene tener un juego de reserva. Se llena el equipo de agua limpia hasta el nivel de salida, para que funcione desde el primer servicio y para que haga de cierre hidráulico frente a los olores de la red. Si su camping tiene estación de bombeo, este es también el momento de la revisión anual de bombas que pide el apartado 7 del Código Técnico.

Semana Santa: el primer pico con noches frías

En muchos campings Semana Santa es la primera prueba seria. Las cocinas pasan de cero a un fin de semana casi de verano, con el personal aún sin rodaje. Hay un factor que se olvida: en marzo o abril las noches son frías y el agua de la red también. La grasa que entra caliente en el separador se enfría y se solidifica antes, lo que favorece la separación pero también forma costras en la superficie y en la cesta que hay que retirar con más frecuencia. Si el separador está en un cuarto sin calefacción o en el exterior, revise la superficie después de cada día fuerte del puente.

Mayo y junio: semanas tranquilas y fines de semana llenos

Es la fase más engañosa. Entre semana el restaurante sirve poco y el separador parece no llenarse nunca; el fin de semana llegan grupos y el equipo recibe en dos días la carga de una semana. La consigna es no espaciar los vaciados por la calma del martes: se programan en función de la carga real acumulada, y la cesta se limpia después de cada fin de semana fuerte. Es buen momento para formar al personal de temporada en los tres gestos básicos: rascar los platos al cubo antes del fregadero, no verter aceite de freidora y no echar agua hirviendo de golpe.

Julio y agosto: la quincena que manda

En plena temporada el separador del restaurante principal se vacía cada 6 a 8 semanas, y más a menudo si se fríe mucho. La cesta, en una cocina con fritura, se limpia a diario. Conviene acordar con el gestor autorizado un día fijo de paso antes de que empiece julio, porque en agosto su agenda también está llena y una cuba que no llega un viernes de agosto es un fin de semana con el separador al límite. Cada vaciado deja un justificante que se archiva junto al plan APPCC del establecimiento. La guía sobre cada cuánto vaciar el separador de grasas explica cómo ajustar la frecuencia con lo que se observa en la tapa.

Septiembre: cocinas que cierran por turnos

La temporada no termina de golpe. La barra de la piscina suele cerrar primero, el snack-bar después y el restaurante aguanta hasta el último fin de semana. Cada cocina que cierra debe pasar por su propio protocolo de cierre, no esperar al cierre general del recinto. Un separador que se queda con grasa y agua estancada durante semanas en septiembre, con calor, es el origen clásico de los malos olores que luego se atribuyen a la red.

Cierre e invernada: vaciar, limpiar y decidir cómo se deja

Al cerrar cada cocina, el separador se vacía por completo mediante un gestor autorizado, que retira grasa, fangos y agua, y entrega su justificante. Después se limpian a fondo las paredes, la cesta y la tapa con el kit de mantenimiento (cepillo, espumadera y espátula, 49,90 € sin IVA), y se comprueba el estado de la junta.

Queda la decisión de cómo dejarlo durante el invierno: seco o lleno de agua limpia. No hay una regla única escrita en los textos que citamos, y la respuesta depende de su instalación. Dos consideraciones tiran en sentidos opuestos. Por un lado, el Código Técnico recuerda en su apartado 7 que se mantendrá el agua permanentemente en los sumideros y sifones para evitar malos olores, y el propio separador puede funcionar como arqueta sifónica: si en su red el separador es el cierre hidráulico entre la cocina y el colector, dejarlo seco puede dejar subir los olores al local cerrado. Por otro lado, si el equipo está en un cuarto que se hiela, en el exterior o en una zona de montaña, el agua que se congela dentro de un recipiente o de una tubería es un riesgo para las juntas y los racores. Entre esas dos situaciones, la decisión se toma con su instalador, que conoce dónde está el equipo, si hay otro sifón aguas abajo y qué temperaturas alcanza el cuarto. Lo que no se hace nunca es dejarlo con el agua sucia del último servicio.

Si el cuarto no se hiela y el separador hace de cierre hidráulico, se deja lleno de agua limpia y con la tapa cerrada. Si hay riesgo de helada y existe otro sifón que protege el local, se puede dejar vacío y seco, con la tapa bien puesta y las bocas protegidas. En los dos casos, se anota en el registro de mantenimiento la fecha y el estado en que se ha dejado, para que quien abra en primavera sepa qué encontrará.

Calendario de acciones mes a mes

El cuadro siguiente resume las acciones de un camping de temporada que abre en Semana Santa y cierra a finales de septiembre. Si su recinto abre todo el año o tiene otro calendario, desplace las filas a sus fechas.

Periodo Restaurante principal Barra de piscina y snack Papeles y proveedores
Enero y febrero Equipo en reposo, tal como se dejó en otoño; visita si hubo heladas fuertes En reposo Revisar los justificantes del año anterior; decidir si alguna cocina necesita cambiar de talla
Marzo, dos o tres semanas antes de abrir Abrir, revisar junta, cesta y racores; llenar de agua limpia Aún cerrada Revisión anual de las bombas si hay estación de bombeo; contacto con el gestor autorizado
Semana Santa Primer pico: revisar la superficie tras cada día fuerte; cesta a diario si hay fritura Abrir si hace tiempo de piscina; misma puesta en marcha Primer vaciado tras el puente si la carga lo pide
Abril a junio Vaciados según la carga acumulada de los fines de semana; cesta tras cada fin de semana Puesta en marcha completa antes de abrir la piscina Formación del personal de temporada; fijar con el gestor el día de paso para el verano
Julio Vaciado cada 6 a 8 semanas; cesta a diario Vaciado cada 6 a 8 semanas; espaciar los vaciados de los senos en la hora punta Archivar cada justificante junto al plan APPCC
Agosto Igual que julio, más a menudo si hay cenas de grupo o mucha fritura Igual que julio Comprobar que el gestor del aceite usado pasa con la frecuencia necesaria
Septiembre Mantener el ritmo hasta el último fin de semana fuerte Cierre de la barra: vaciado completo, limpieza y estado de invernada Justificante del vaciado de cierre de cada cocina
Octubre Cierre: vaciado por gestor, limpieza con el kit, decisión seco o con agua limpia Ya cerrada; comprobar la tapa Anotar fecha y estado de invernada en el registro de mantenimiento
Noviembre y diciembre En reposo En reposo Valorar cambios para la próxima temporada con las cifras de agosto

Bajo el fregadero o de pie: dónde cabe cada equipo en un camping

Los modelos de 30 a 100 L se instalan bajo el fregadero, dentro del mueble o junto a él. Es la solución natural para la barra de la piscina y el snack, donde no hay sitio para un equipo de pie y donde el separador debe quedar cerca del aparato para que la grasa no tenga tiempo de pegarse en la tubería. Los modelos de 120 y 200 L son de pie y se colocan en el suelo de la cocina o en un cuarto técnico anexo, con la tapa accesible para la limpieza. Todos tienen entrada y salida de 50 mm, el diámetro que la tabla 4.1 del Código Técnico asigna al sifón y a la derivación individual de un fregadero o un lavavajillas de uso público.

En un camping hay un detalle práctico que pesa más que en ciudad: la altura de la entrada respecto al desagüe del aparato. Muchas barras de piscina se montan en módulos prefabricados con el desagüe del fregadero muy bajo. Antes de elegir, mida la altura del desagüe del seno sobre el suelo y compárela con la altura de entrada del modelo: 194,5 mm en el de 30 L, 244,5 mm en el de 40 L y en el de 70 L, 334,5 mm en el de 60 L y 356,5 mm en el de 100 L. El agua debe llegar por gravedad a la entrada con pendiente. Si duda entre un equipo bajo fregadero y uno de pie para el restaurante principal, la guía sobre cómo elegir entre bajo fregadero o de pie recorre los criterios uno por uno.

Un separador enterrado de obra es otro tipo de proyecto, que se estudia con un ingeniero y una empresa constructora; no forma parte de esta guía. Nuestros equipos son de acero inoxidable 304, con cesta extraíble y tapa estanca, pensados para instalarse a la vista y mantenerse desde la cocina.

Cinco situaciones de camping que acaban en avería

Hay errores que se repiten en recintos de temporada porque nacen de su forma de funcionar. Conocerlos ahorra llamadas de urgencia en agosto.

El primero es conectar la lavandería al separador del restaurante porque está en el mismo edificio. Las lavadoras descargan mucha agua caliente con detergente en poco tiempo; el separador recibe un caudal que no necesita tratar y la grasa retenida se arrastra hacia la salida. El Código Técnico es claro: solo las aguas afectadas.

El segundo es dimensionar por la media de la temporada. Un restaurante que sirve 60 comidas de media entre abril y septiembre puede servir 130 en agosto. El separador elegido para 60 rebosa justo cuando más clientes hay en la terraza.

El tercero es dejar el separador de la barra de la piscina sin vaciar al cerrarla en septiembre porque el restaurante sigue abierto y el gestor ya viene. Pasan tres semanas, el agua se pudre y el olor sube por el fregadero el día que alguien abre la barra para guardar material.

El cuarto es el aceite de la freidora del chiringuito tirado en la pila de los campistas al final del día, porque el bidón está en la cocina principal, lejos. La solución es un bidón de aceite usado en cada punto de fritura, recogido por el mismo gestor, como pide la recogida separada del artículo 25 de la Ley 7/2022.

El quinto es confiar en productos biológicos para espaciar los vaciados en agosto. No sustituyen al vaciado: el artículo sobre dosificadores de bacterias y enzimas explica por qué.

Si su camping tiene un chiringuito de playa aparte

Algunos campings de costa explotan además un chiringuito en la playa, fuera del recinto, a menudo con una concesión y una conexión de saneamiento propias. Ese caso tiene su propia guía: lea el artículo sobre el separador de grasas para chiringuito y quiosco. Lo que cuenta en esta página es la organización de varias cocinas dentro de un mismo recinto y su calendario compartido.

Preguntas frecuentes sobre separadores de grasas en campings

¿Puede un único separador grande servir a todas las cocinas del camping?

Solo si las cocinas están juntas y desaguan a un mismo ramal antes de mezclarse con aseos, duchas y lavandería. El Código Técnico pide que al separador solo viertan las aguas afectadas por grasa, y en un recinto extenso la grasa se enfría y se pega en los colectores antes de llegar a un equipo lejano. Con cocinas separadas, un separador en la salida de cada una es lo más fiable.

¿Las pilas comunes donde los campistas friegan sus cacharros deben ir al separador?

Responden a un uso de tipo doméstico de los clientes, no a una cocina profesional, y los textos citados en esta guía no les fijan una obligación concreta. Si reciben sartenes con aceite y restos de barbacoa de forma habitual, estúdielas con su instalador y con la entidad gestora de la red, consulte la ordenanza de vertidos de su municipio y no las conecte por defecto al separador del restaurante, que no se ha calculado para ellas.

¿Cada cuánto se vacía el separador del restaurante en temporada alta?

Cada 6 a 8 semanas en julio y agosto, y más a menudo si se fríe mucho, siempre por un gestor autorizado que entrega un justificante. La cesta se limpia a diario en una cocina con fritura. El plazo de seis meses del Código Técnico es un mínimo de conservación del edificio, pensado para cualquier uso, no el ritmo de una cocina de camping llena.

¿Se deja el separador lleno de agua o vacío durante el invierno?

Siempre vacío de agua sucia y limpio. Después, depende de la instalación: si el equipo hace de cierre hidráulico contra los olores y el cuarto no se hiela, se deja lleno de agua limpia; si hay riesgo de helada y otro sifón protege el local, se puede dejar seco. Ningún texto citado fija una regla única, así que la decisión se toma con su instalador y se anota en el registro.

¿El supermercado del camping necesita su propio separador por el horno de pollos?

Si la limpieza del asador y de sus bandejas se hace en un fregadero del supermercado, ese fregadero vierte agua con grasa animal muy concentrada y conviene tratarlo con su propio equipo bajo fregadero, normalmente un 60 L. Si en cambio las bandejas se llevan a la cocina del restaurante para fregarlas allí, la carga se suma al separador del restaurante y hay que contarla en su cálculo.

¿Qué hago si el restaurante se concesiona a un tercero cada temporada?

Deje por escrito en el contrato quién encarga los vaciados, quién conserva los justificantes y en qué estado se entrega el separador al final de la temporada. La Ley 7/2022 hace responsable de sus residuos al productor inicial y exige que el tratamiento se acredite documentalmente, de modo que conviene que no haya dudas sobre quién lo es en cada periodo.

¿Sirve el mismo separador si el camping abre todo el año?

Sí, la talla se calcula igual, por la quincena más cargada. Lo que cambia es el mantenimiento: en lugar de una invernada hay meses de carga baja, en los que el vaciado puede espaciarse según lo que se observe en la superficie y en la cesta, sin pasar nunca de 6 a 8 semanas entre dos vaciados completos.

¿Cuánto tarda en llegar un separador si lo pido para la próxima temporada?

Disponible: envío el mismo día si se pide antes de las 12 h, si no al día siguiente; después, entrega con SEUR en 3 días. Para una apertura en Semana Santa, lo prudente es pedirlo durante el invierno y dejar la instalación hecha antes de la puesta en marcha de marzo.

Fuentes oficiales

Para el resumen de los textos que aplican a cualquier cocina, consulte nuestra página de normativa vigente, y para organizar los vaciados, la página sobre el vaciado del separador de grasas.

¿Prepara la próxima temporada? Elija el separador de 100 L para el restaurante o el de 40 L para la barra de la piscina, contraste sus cifras en la calculadora de capacidad o mándenos el plano de sus cocinas desde contacto: le respondemos con un presupuesto por cocina.