Pulpería: el agua del pulpo, los cachelos y el separador de grasas, puesto por puesto

Respuesta rápida: una pulpería que sirve entre 60 y 90 comensales al día encaja en el separador inox de 70 L bajo fregadero (499 € sin IVA). Si además hace churrasco a la parrilla o vacía el agua de la caldera por el mismo fregadero, suba al de 100 L (639 € sin IVA), y nunca vierta esa agua hirviendo de golpe.

Actualizado el 6 de octubre de 2026 por el equipo técnico de Separadorgrasas.

Si ya conoce sus cifras, abra la ficha del separador de grasas inox de 70 L, compruebe la franja en la calculadora de capacidad o pida presupuesto desde la página de contacto indicando cuántas calderas tiene y si hace churrasco. Lo que sigue explica por qué una pulpería no se parece a ninguna otra cocina cuando se mira desde el desagüe.

En casi todas las cocinas profesionales la grasa que llega al separador sale de la freidora y de la plancha. En una pulpería el protagonista es otro: una caldera de cobre o una pota grande de acero donde el pulpo se cuece en agua que se reutiliza durante el servicio, que se va cargando de gelatina, de grasa y de sal, y que en algún momento hay que tirar. A esa agua se suman el aceite de oliva con el que se riega el pulpo á feira, el pimentón que lo tiñe todo de rojo, los cachelos cocidos en el mismo caldo y, en muchas casas, una parrilla de churrasco y un horno de empanadas. Seguir al pulpo desde la caldera hasta el plato vacío es la mejor manera de entender qué separador necesita el local y, sobre todo, cómo usarlo.

El recorrido del pulpo, de la caldera al plato de madera

El pulpo llega a la cocina casi siempre congelado o ya descongelado, porque el frío ablanda la carne. Se asusta en el agua hirviendo, sumergiéndolo y sacándolo varias veces para que los tentáculos se ricen, y luego se deja cocer el tiempo que pida su tamaño. Cuando está en su punto se saca, se deja reposar unos minutos y se corta con tijera en rodajas sobre un plato o una tabla de madera. Encima, sal gorda, pimentón dulce o picante y un buen chorro de aceite de oliva. Al lado, los cachelos: patatas cocidas, a menudo en la misma agua del pulpo, que salen de la caldera con su color y su sabor.

Cada uno de esos pasos deja algo en el agua. La cocción extrae del pulpo gelatina y una parte de grasa que flota en la superficie de la caldera. Las patatas añaden almidón. El reposo y el corte dejan jugo en la tabla. El aceite de oliva y el pimentón quedan en el fondo del plato cuando el cliente termina, mezclados con restos de sal y de piel. Ninguno de estos residuos es tan visible como el aceite negro de una freidora, pero todos acaban en el desagüe si no se gestionan, y algunos, como el agua de cocción, llegan en grandes volúmenes de una sola vez.

Por qué el agua de la caldera es el punto delicado

El agua de cocción del pulpo se reutiliza durante el servicio: se cuecen varias piezas seguidas en la misma caldera, se reponen pérdidas y, en muchas casas, se cuecen los cachelos al final. Al cerrar, esa agua está turbia, salada, cargada de gelatina y con una película de grasa. Mientras está caliente es líquida y parece inofensiva. Al enfriarse, cuaja: la gelatina forma una masa que se pega a las paredes y la grasa se solidifica en la superficie.

Si esa agua se tira hirviendo y de golpe por el fregadero, ocurren tres cosas a la vez. La primera, un caudal enorme en muy poco tiempo, muy por encima de lo que un separador bajo fregadero está pensado para recibir. La segunda, una temperatura tan alta que la grasa sigue líquida y emulsionada dentro del separador y sale por la salida con el agua en lugar de quedar retenida. La tercera, que lo que no se ha separado cuaja más adelante, en la tubería que va hacia la acometida, ya enfriada, donde forma tapones de gelatina y grasa difíciles de quitar.

Un cálculo que lo explica

Tomemos una caldera con unos 50 litros de agua útil. Si se vuelca por el fregadero en unos dos minutos, el caudal instantáneo equivale a 1.500 litros por hora. El separador de 70 L admite un caudal máximo de 140 L/h; el de 100 L, 200 L/h; el de 200 L, 400 L/h. Ninguno de ellos, ni siquiera el más grande, puede trabajar bien con un vaciado así. No es un problema de talla: es un problema de gesto. Por eso en una pulpería la parte más importante de esta guía no es la tabla de modelos, sino la manera de vaciar la caldera, que verá más abajo puesto por puesto.

Lo que dicen los textos sobre el pulpo y sobre el desagüe

Hay dos tipos de normas que tocan a una pulpería: las que se refieren al producto, el pulpo cocido, y las que se refieren a las aguas que salen de la cocina. Conviene separarlas para no mezclar obligaciones.

El pulpo cocido: temperatura y anisakis

El Real Decreto 1021/2022, que regula la higiene en el comercio al por menor y alcanza a los establecimientos que sirven comida al consumidor final, fija en su artículo 4 las temperaturas de conservación. Para los crustáceos y moluscos cocidos y refrigerados, la temperatura debe ser próxima a la de fusión del hielo, entre 0 y 4 °C. Si usted cuece pulpo por la mañana para el servicio de la noche o para el día siguiente, ese pulpo cocido se enfría y se guarda en ese rango.

El artículo 8 del mismo real decreto trata los cefalópodos, el grupo al que pertenece el pulpo. Cuando se destinan a consumirse crudos, escabechados, en salazón o con un tratamiento insuficiente para matar las larvas de anisakis, deben haberse congelado a -20 °C durante al menos veinticuatro horas o a -35 °C durante al menos quince horas en la totalidad del producto, y el establecimiento debe informar de ello al consumidor. El punto 8.3 exceptúa los productos que alcanzan 60 °C en el centro durante al menos un minuto. La cocción del pulpo en la caldera, hecha como es debido, entra en esa excepción; lo que no exime de controlarla y de anotarla en el sistema APPCC del local.

El agua: Código Técnico, higiene y residuos

El Documento Básico HS 5 del Código Técnico de la Edificación, en su apartado 3.3.1.5, prevé el separador de grasas cuando las aguas del edificio puedan transportar una cantidad excesiva de grasa, y cita como ejemplo los restaurantes. Exige una abertura de ventilación cerca del lado de descarga y una tapa de registro totalmente accesible para las limpiezas periódicas, y precisa que al separador solo deben verter, salvo casos justificados, las aguas afectadas de forma directa por grasas y aceites. En una pulpería esas aguas son la de la caldera, las de los fregaderos de cocina y platos, la del lavavajillas y la de la zona de churrasco. El lavamanos y el aseo no.

La tabla 4.1 del mismo documento asigna a un fregadero de cocina de uso público y a un lavavajillas de uso público un sifón y una derivación individual de 50 mm de diámetro mínimo. Es el diámetro de entrada y salida de todos nuestros separadores, lo que simplifica la conexión. El apartado 7 fija la limpieza del separador cada 6 meses como mínimo de conservación del edificio; en una pulpería con caldera diaria el vaciado se hace cada 6 a 8 semanas.

El Reglamento (CE) 852/2004, en el punto 8 del capítulo I de su anexo II, pide que las redes de evacuación de aguas residuales estén concebidas y construidas de modo que se evite todo riesgo de contaminación, y su capítulo VI, que los desperdicios se retiren cuanto antes de las salas donde se manipulan alimentos y se depositen en contenedores con cierre. La gelatina cuajada que se retira de la caldera es un desperdicio de cocina y se trata como tal.

La Ley 7/2022 de residuos define en su artículo 2 a) el aceite de cocina usado como el residuo de grasas vegetales y animales generado tras su uso en el cocinado de alimentos, incluida la hostelería y la restauración. Su artículo 20 obliga al productor a entregar sus residuos a un gestor autorizado o a una entidad de recogida registrada y a acreditarlo documentalmente. En una pulpería, el aceite usado de la parrilla o de una freidora va a su bidón; el vaciado del separador, a un gestor autorizado, con su justificante.

Visita de la pulpería, puesto por puesto

Recorramos ahora la cocina como si estuviéramos en ella un domingo de mediodía, puesto por puesto, mirando lo que cada uno manda al desagüe y lo que se puede hacer mejor.

La caldera

Es el puesto que manda. Durante el servicio no vierte nada: el agua se queda en la caldera y se repone. El problema llega al final, cuando hay que vaciarla. La regla práctica es sencilla de enunciar: el agua de cocción no se tira caliente ni de golpe. Se apaga el fuego y se deja enfriar, tapada, hasta que se pueda manipular sin riesgo. Al enfriarse, la grasa sube y cuaja arriba, y la gelatina se espesa. Esa capa superior se retira con una espumadera o una espátula y va al contenedor de residuos de cocina, cerrado. Lo que queda, ya templado y más limpio, se vacía poco a poco por el fregadero conectado al separador, por tandas, dejando tiempo entre una y otra. Si la caldera tiene grifo de vaciado propio con salida directa a un sumidero, ese sumidero también tiene que pasar por el separador, porque lleva agua afectada por grasa.

Un consejo de organización: si la caldera se vacía todos los días a la misma hora, que sea al final de la limpieza y no a la vez que el lavavajillas descarga sus últimos ciclos. Sumar dos grandes caudales calientes es lo que satura un separador que, el resto del día, trabaja holgado.

La mesa de corte

Aquí se corta el pulpo con tijera, se reparten los cachelos, se echa la sal gorda, el pimentón y el aceite. La mesa en sí no vierte, pero los utensilios sí: tijeras, tablas de corte, aceiteras que gotean, bandejas donde se escurre el pulpo recién sacado. Su limpieza manda al fregadero agua con jugo de pulpo, gelatina y aceite. El gesto correcto es pasar primero un papel o una rasqueta por tablas y bandejas para retirar la gelatina y el aceite sobrante, que van a la basura, y solo después llevar las piezas al fregadero.

El aceite de oliva de la feira merece una línea propia. No es aceite de fritura: se usa crudo, como aliño. Pero el que se queda en las bandejas de servicio, en las aceiteras que se rellenan o en los platos devueltos es grasa líquida que, en el desagüe, se comporta igual que cualquier otra. Lo prudente es recogerlo en el mismo bidón que el aceite usado de la cocina y entregarlo al mismo gestor.

El fregadero de platos

En muchas pulperías el pulpo se sirve en platos de madera, y la madera no se mete en todos los lavavajillas. Se friega a mano, con agua caliente, y cada plato deja en el seno una mezcla de aceite de oliva, pimentón, sal gorda y restos de piel. El pimentón tiñe la grasa de rojo, lo que tiene una ventaja: dentro del separador se ve muy bien la capa que hay que retirar. El gesto correcto aquí es el de cualquier buena cocina: rascar cada plato al cubo antes de fregarlo, con una espátula de goma, y no dejar correr el agua caliente sin necesidad. Cuanta menos agua caliente atraviesa el separador, más tiempo tiene la grasa para subir.

El lavavajillas

Platos de loza, cuencos de cachelos, vasos de vino, cubiertos de la empanada y del churrasco. El lavavajillas profesional descarga agua caliente con detergente ciclo tras ciclo, y es lo que más complica la separación: el detergente emulsiona la grasa y el calor la mantiene líquida. Por eso, si su pulpería tiene lavavajillas conectado al separador, la regla de la casa es subir una franja en la talla del equipo. Compruebe además en la placa de la máquina los litros por ciclo y calcule cuántos ciclos hace en la hora punta: ese caudal, sumado al del fregadero, debe quedar por debajo del caudal máximo del modelo.

La parrilla de churrasco

Muchas pulperías completan la carta con churrasco de cerdo o de ternera a la parrilla, a veces de leña o de carbón. La grasa animal gotea a la bandeja recogedora y se carboniza en las rejillas. La limpieza de rejillas y bandejas es la operación más grasa del día después de la caldera. El gesto correcto: dejar que la grasa de la bandeja cuaje, retirarla en sólido al contenedor, raspar las rejillas en seco y solo después lavarlas. Si se lavan en caliente directamente en el fregadero, la grasa animal pasa líquida y cuaja más abajo. Una pulpería con churrasco diario sube una franja en el cálculo, igual que una cocina con fritura intensa.

El horno de empanadas

La empanada gallega se hornea en bandejas untadas de aceite o en latas con restos del sofrito del relleno. Las bandejas se rascan al cubo antes de lavarlas. Su aporte al separador es menor que el de la caldera o la parrilla, pero se suma los días en que se hornean muchas.

La pulpería de feria o de fiesta

En Galicia, y en muchas fiestas de otras comunidades, el pulpo se sirve también en puestos móviles: una caldera de gas sobre un remolque o una carpa, mesas largas y platos de madera. Lo que cambia respecto al local fijo es que a menudo no hay una acometida propia, sino un punto de conexión que facilita el organizador o el ayuntamiento, o ninguno, y entonces el agua se recoge en depósitos. No vamos a describir requisitos de venta ambulante que dependen de cada municipio y que no hemos leído: lo que procede es preguntar al organizador y al ayuntamiento dónde y cómo se puede verter. Desde el punto de vista técnico, el principio es el mismo que en el local: el agua de la caldera se enfría antes de manipularla, la capa de grasa y gelatina se retira en sólido, y el agua del fregadero del puesto, si va a un punto de conexión, pasa antes por un separador compacto bajo fregadero, de 30 o 40 L, que viaja con el remolque. El artículo sobre el separador de grasas en ferias, fiestas y eventos trata la conexión de un puesto sin desagüe fijo.

Cuadro resumen: qué va al desagüe en cada puesto y qué hacer

Puesto Lo que llega al desagüe Gesto correcto
Caldera de pulpo Agua de cocción reutilizada, salada, con gelatina y grasa; con cachelos, también almidón Dejar enfriar tapada; retirar la capa cuajada de grasa y gelatina al contenedor; vaciar por tandas por el fregadero conectado al separador; nunca hirviendo ni de golpe
Mesa de corte Jugo de pulpo, gelatina y aceite de oliva en tablas, bandejas, tijeras y aceiteras Pasar papel o rasqueta antes de fregar; aceite sobrante al bidón de aceite usado
Fregadero de platos de madera Aceite de oliva con pimentón, sal gorda y restos de piel Rascar cada plato al cubo; agua caliente solo la necesaria
Lavavajillas Agua caliente con detergente y grasa emulsionada, ciclo tras ciclo Prelavado en seco de la vajilla; no coincidir con el vaciado de la caldera; subir una franja de talla
Parrilla de churrasco Grasa animal de bandejas y rejillas, restos carbonizados Dejar cuajar la bandeja y retirar en sólido; raspar rejillas en seco antes de lavar
Horno de empanadas Aceite y sofrito pegados a bandejas y latas Rascar al cubo antes de lavar
Puesto de feria Agua de caldera y de fregadero del puesto, sin acometida fija en muchos casos Preguntar al organizador o al ayuntamiento dónde verter; separador compacto bajo el fregadero del puesto si hay punto de conexión
Lavamanos y aseos Aguas sin grasa No conectarlos al separador: solo deben verter las aguas afectadas

De comensales y raciones a la talla del separador

En una pulpería se habla de raciones y de kilos de pulpo, no de cubiertos. Para elegir el separador traducimos esas cifras a cubiertos equivalentes con una regla sencilla: un cubierto equivalente es una persona que come sentada en el local con vajilla que vuelve a la cocina. Una mesa de cuatro que comparte dos raciones de pulpo, una de churrasco y cachelos cuenta como cuatro cubiertos, no como tres raciones. Las raciones para llevar en envase pesan mucho menos, porque no vuelven platos al fregadero: cuente aproximadamente la mitad. Los kilos de pulpo cocidos al día no se convierten directamente en cubiertos, pero indican cuántas veces se usa la caldera y, por tanto, el peso del vaciado final.

Situación de la pulpería el día fuerte Cubiertos equivalentes Modelo de referencia Con churrasco diario o lavavajillas profesional
Barra pequeña con pulpo y vino, pocas mesas 15 a 25 30 L bajo fregadero, 295 € sin IVA 40 L, 345 € sin IVA
Pulpería de pueblo con comedor modesto 25 a 40 40 L bajo fregadero, 345 € sin IVA 60 L, 459 € sin IVA
Local con pulpo, cachelos y empanada, comedor lleno a mediodía 40 a 60 60 L bajo fregadero, 459 € sin IVA 70 L, 499 € sin IVA
Pulpería con dos turnos de comida los fines de semana 60 a 90 70 L bajo fregadero, 499 € sin IVA 100 L, 639 € sin IVA
Casa grande con churrasquería y terraza en verano 90 a 140 100 L bajo fregadero, 639 € sin IVA 120 L de pie, 799 € sin IVA
Pulpería de romería o de fiesta patronal con comedor fijo 140 a 220 120 L de pie, 799 € sin IVA 200 L, 1.049 € sin IVA
Instalación que sirve banquetes o más de 400 comensales Más de 400 A medida, desde 990 € sin IVA Según proyecto

Los caudales máximos de referencia son 60 L/h para el modelo de 30 L, 80 L/h para el de 40 L, 120 L/h para el de 60 L, 140 L/h para el de 70 L, 200 L/h para el de 100 L, 240 L/h para el de 120 L y 400 L/h para el de 200 L. En una pulpería esos caudales solo se respetan si la caldera se vacía por tandas: es la razón por la que el gesto de la caldera aparece en todas las secciones de esta guía.

Tres pulperías, tres cálculos

Los ejemplos siguientes se han construido para esta guía; los datos de las máquinas son hipótesis que debe sustituir por los de sus placas.

La barra de pulpo y vino

Tomemos un local estrecho con una barra y seis mesas, que el sábado sirve a unas 30 personas sentadas, sin churrasco y sin lavavajillas: todo se friega a mano en un fregadero de un seno. Treinta cubiertos caen en la franja de 25 a 40, la del separador de 40 L, a 345 € sin IVA, que admite 80 L/h. Si la caldera, de unos 30 litros, se vacía por tandas de 10 litros cada veinte minutos al final de la jornada, el caudal se mantiene dentro de lo admitido. Si se vaciara de golpe, ninguna talla resolvería el problema.

La pulpería de dos turnos

Tomemos un comedor que los domingos sirve unas 80 comidas, con pulpo, cachelos, empanada y un lavavajillas bajo mostrador conectado al separador. Ochenta cubiertos caen en la franja de 60 a 90, la del separador de 70 L. El lavavajillas profesional aplica la regla de subir una franja: separador de 100 L bajo fregadero, a 639 € sin IVA, con 200 L/h de caudal máximo. Supongamos que la máquina, según su placa, gasta unos 3 litros por ciclo y hace 30 ciclos en la hora punta: 90 litros. El fregadero de dos senos se vacía dos veces en esa hora con unos 30 litros cada vez: 60 litros más. Total, 150 litros en la hora más dura, por debajo de 200. La caldera, por supuesto, se vacía después, cuando el lavavajillas ya ha parado.

La casa grande con churrasquería

Tomemos un local con terraza que en agosto sirve unas 130 comidas al día, con parrilla de churrasco encendida en los dos servicios, dos calderas y un lavavajillas de capota. Ciento treinta cubiertos caen en la franja de 90 a 140, la del modelo de 100 L. Con churrasco diario y lavavajillas de capota se sube una franja: separador de 120 L de pie, a 799 € sin IVA, con 240 L/h. Si la hora punta, sumando la capota y los fregaderos, se acercara a ese caudal, el paso siguiente sería el de 200 L de pie. Con dos calderas, la consigna de vaciarlas por tandas y en horas distintas es todavía más importante.

El mantenimiento que pide una cocina de caldera

La grasa de una pulpería tiene una particularidad: llega mezclada con gelatina, que forma una capa más espesa y pegajosa que la grasa de fritura. Eso cambia el ritmo de la limpieza. La cesta inox extraíble del separador retiene los restos sólidos, piel de pulpo, trozos de cachelo, migas de empanada, y conviene vaciarla a diario. La capa superior, roja de pimentón, se retira con espumadera cuando se ve espesa, sin esperar al vaciado completo. El vaciado completo lo hace un gestor autorizado cada 6 a 8 semanas, y más a menudo si hay churrasco intenso o si la superficie se llena antes. Cada vaciado deja un justificante que se archiva con el plan APPCC.

El kit de mantenimiento, con cepillo, espumadera y espátula, cuesta 49,90 € sin IVA y sirve tanto para el separador como para retirar la gelatina cuajada de la caldera. Para los detalles del vaciado, consulte la página sobre el vaciado del separador de grasas y la guía práctica de mantenimiento. Si nota olores, la gelatina en descomposición suele ser la causa: el artículo sobre el separador que huele mal recorre las causas una por una.

Dónde colocarlo en una cocina de pulpería

Los modelos hasta 100 L van bajo fregadero, en el mueble o junto a él. En una pulpería conviene ponerlo bajo el fregadero que recibe el vaciado de la caldera, porque es el que trae más carga, y unir a él el fregadero de platos y el lavavajillas si están cerca. Los modelos de 120 y 200 L son de pie y se colocan en el suelo de la cocina o de un cuarto anexo, con la tapa accesible como pide el Código Técnico. Todas las entradas y salidas son de 50 mm; los racores EPDM de 50 mm, a 29,90 € sin IVA, resuelven la unión con la mayoría de desagües. Compruebe la altura del desagüe del fregadero respecto a la entrada del modelo, porque el agua debe llegar por gravedad: 244,5 mm en el de 70 L y 356,5 mm en el de 100 L. Para la instalación paso a paso, la guía para instalar un separador bajo el fregadero le servirá.

Una caldera de cobre no se conecta directamente al separador con una manguera: el agua debe pasar por un fregadero o un sumidero con su sifón, y llegar ya templada. Si su caldera tiene grifo de vaciado al suelo, comente con su instalador cómo llevar ese sumidero al separador sin que reciba otras aguas que no lo necesitan.

Un separador enterrado de obra es otro tipo de proyecto, que se estudia con un ingeniero; esta guía se limita a los equipos de acero inoxidable 304 que se instalan a la vista en la cocina.

Preguntas frecuentes de las pulperías

¿Puedo tirar el agua de cocer el pulpo directamente por el fregadero al cerrar?

Caliente y de golpe, no. Vaciar una caldera de 50 litros en dos minutos equivale a un caudal de 1.500 litros por hora, muy por encima de lo que admite cualquier separador bajo fregadero, y el calor mantiene la grasa líquida, que sale con el agua y cuaja más abajo en la tubería. Déjela enfriar tapada, retire la capa cuajada de grasa y gelatina al contenedor y vacíe el resto por tandas.

¿El aceite de oliva con el que se riega el pulpo cuenta como aceite usado?

La Ley 7/2022 define el aceite de cocina usado como el residuo de grasas generado tras su uso en el cocinado, incluida la hostelería. El aceite que sobra en bandejas y aceiteras ya ha estado en contacto con el alimento; lo prudente es recogerlo en el mismo bidón que el resto del aceite usado y entregarlo al mismo gestor, en lugar de tirarlo al fregadero.

¿Cocer los cachelos en el agua del pulpo cambia algo para el separador?

Añade almidón a un agua que ya lleva gelatina y grasa, y alarga el tiempo de uso de la caldera, de modo que el vaciado final es más cargado. No cambia la talla, pero refuerza la consigna de enfriar, retirar la capa superior y vaciar por tandas.

¿Hace falta congelar el pulpo si se sirve cocido?

El artículo 8 del Real Decreto 1021/2022 exige congelar los cefalópodos que se sirven crudos o con un tratamiento insuficiente contra el anisakis, y exceptúa en su punto 8.3 los que alcanzan 60 °C en el centro durante al menos un minuto. El pulpo bien cocido en la caldera entra en esa excepción. Muchas pulperías lo congelan de todos modos porque ablanda la carne.

¿A qué temperatura guardo el pulpo que cuezo por la mañana para la noche?

El artículo 4 del Real Decreto 1021/2022 fija para los moluscos cocidos y refrigerados una temperatura próxima a la de fusión del hielo, entre 0 y 4 °C. El pulpo cocido que no se sirve al momento se enfría y se guarda en ese rango.

¿Los platos de madera ensucian más el separador que los de loza?

No por el material, sino porque suelen fregarse a mano con mucha agua caliente, y porque el aceite y el pimentón se quedan en la veta. Rasque cada plato al cubo antes de fregarlo y use la menor cantidad de agua caliente posible: así llega menos grasa y menos caudal al separador.

¿Qué separador llevo en el remolque de pulpo para las fiestas?

Si el puesto tiene un fregadero que vierte a un punto de conexión facilitado por el organizador, un compacto bajo fregadero de 30 o 40 L suele bastar para el volumen de un puesto. Pregunte antes al organizador y al ayuntamiento dónde se puede verter; si no hay conexión y el agua se recoge en depósitos, el gesto de enfriar y retirar la grasa en sólido sigue siendo el mismo.

¿Cuándo llega el separador si lo pido ahora?

Disponible: envío el mismo día si se pide antes de las 12 h, si no al día siguiente; después, entrega con SEUR en 3 días.

Fuentes oficiales

El resumen de los textos que aplican a toda cocina está en nuestra página de normativa vigente.

¿Listo para elegir? Vea el separador de 70 L para la pulpería tipo o el de 100 L si hace churrasco, compruebe su franja en la calculadora de capacidad o escríbanos desde contacto con el número de calderas y de comensales: le preparamos el presupuesto.