Mercado gastronómico con varios puestos: ¿un separador de grasas por puesto o uno común para la zona de lavado?

Respuesta rápida: en un mercado gastronómico con fregadero o zona de lavado común se suman los cubiertos equivalentes de todos los puestos que vierten allí. Con 140 a 220 en total, el separador inox de pie de 120 L (799 € sin IVA); con 250 a 400, el de 200 L (1.049 € sin IVA). Un puesto con fregadero propio y 25 a 40 raciones, el 40 L (345 € sin IVA).

Actualizado el 6 de octubre de 2026 por el equipo técnico de Separadorgrasas.

Si ya tiene la lista de puestos y sabe dónde se friega, puede ir a la ficha del separador de grasas inox de pie de 120 L, sumar sus cifras en la calculadora de capacidad o pedir un presupuesto con el plano de la zona de lavado.

Un mercado gastronómico reúne bajo un mismo techo negocios que, por separado, tendrían cocinas muy distintas. El puesto de croquetas trabaja con bechamel y freidora. El de ostras abre conchas sobre hielo. El de ibéricos corta a cuchillo y apenas usa agua. La pizzería tiene horno, masa y queso. La barra de sushi lava arroz y fríe tempura. La brasa limpia parrillas cubiertas de grasa animal. Y todos ellos, o casi todos, acaban vertiendo a la misma red interior del edificio y, al final, a una sola acometida.

Esta convivencia plantea una pregunta que ningún restaurante se hace: ¿cada puesto debe tener su propio separador de grasas bajo el fregadero, o basta con uno común, de pie, a la salida de la zona de lavado que comparten? Las dos respuestas son técnicamente posibles. Lo que las distingue es quién vacía, quién paga, quién responde si el vertido sale mal y qué ocurre cuando un puesto cierra y entra otro. Esta guía está pensada para la empresa que explota el mercado, para los titulares de los puestos y para el instalador que tiene que hacer encajar ambas cosas.

Seis puestos, seis aguas que no se parecen

Antes de elegir configuración conviene mirar qué vierte cada puesto, porque no todos cargan la red con la misma grasa ni con la misma agua. La lista que sigue usa los seis puestos más habituales de un mercado gastronómico español como referencia; si el suyo tiene otros, aplique el mismo razonamiento.

Croquetas: la bechamel es la parte difícil

El aceite de la freidora no plantea problemas de desagüe si se trata como debe: va a su bidón y lo retira un gestor. Lo que carga el agua del puesto de croquetas es la limpieza de las ollas de bechamel y de las bandejas de rebozado. La mezcla de mantequilla o aceite, harina y leche se adhiere a las paredes y, al fregar con agua caliente, sale en forma de emulsión espesa que necesita tiempo de reposo para separarse.

Ostras: poca grasa, mucha agua y muchas conchas

Un puesto de ostras y marisco crudo vierte poca grasa, pero mucha agua de fusión del hielo de la vitrina y de lavado de bandejas. Las conchas y los restos de algas son sólidos que deben ir al contenedor, nunca al fregadero. El agua de fusión del hielo no está afectada por grasa: si puede ir a un desagüe distinto, mejor, porque el CTE pide que al separador solo viertan las aguas afectadas.

Ibéricos: grasa sólida que viaja mal

El cortador de jamón usa poca agua, pero la que usa sale cargada de grasa de cerdo ibérico, que se mantiene fluida en caliente y se solidifica en cuanto se enfría. Cuchillos, tablas y jamoneros se limpian con agua caliente y la grasa se funde; a pocos metros de tubería fría vuelve a cuajar y se pega a las paredes del colector. Es el puesto que más castiga una red larga hasta un separador lejano.

Pizzas: el horno ensucia poco, el obrador algo más

El horno de una pizzería no se friega con agua. Lo que se lava son las bandejas, las palas, los recipientes de los ingredientes y los utensilios de la masa. Queso fundido, aceite de oliva y embutidos dejan una grasa moderada pero constante. Si el puesto sirve en platos reutilizables que vuelven a su fregadero, la carga sube.

Sushi: almidón y tempura

Una barra de sushi lava el arroz varias veces antes de cocerlo, y esa agua lleva almidón pero casi nada de grasa. La grasa llega de la tempura y de los rebozados fritos, del aceite de sésamo y de las salsas. El volumen de agua del lavado del arroz cuenta en el caudal, aunque no en la carga de grasa, y conviene tenerlo en cuenta al comprobar el caudal punta.

Brasa: el puesto que más grasa animal produce

La parrilla de carbón o de gas genera la carga más pesada del mercado. Las rejillas y bandejas de recogida se limpian con agua muy caliente y desengrasante, y la grasa animal fundida pasa al desagüe en forma de emulsión. Si el puesto tiene además plancha, la carga aumenta. Es el candidato natural a tener su propio separador aunque el resto del mercado comparta uno.

Unidades de venta convertidas en cubiertos equivalentes

Nuestros separadores se dimensionan en cubiertos al día. En un mercado gastronómico nadie cuenta cubiertos: se cuentan raciones, tablas, docenas, pizzas o bandejas. El criterio que proponemos para convertirlas es un criterio de cálculo, no una norma: cada ración servida en plato o tabla que se friega en el mercado cuenta como un cubierto, y lo que se sirve en papel o envase desechable cuenta solo por los utensilios de preparación, que suele ser poco.

La tabla siguiente muestra un ejemplo de día fuerte, un sábado, para cada tipo de puesto, con el modelo que le correspondería si tuviera su propio separador bajo el fregadero. Las cifras de raciones son hipotéticas: sustitúyalas por las de su caja. La regla de la casa se aplica a cada puesto: con fritura intensa, plancha continua o lavavajillas profesional, se sube una franja.

Puesto Unidad de venta Ejemplo de día fuerte Cubiertos equivalentes Separador propio recomendado Precio sin IVA
Croquetas Ración en plato 50 raciones 50, fritura: se sube una franja 70 L bajo fregadero 499 €
Ostras y marisco crudo Media docena o docena en bandeja 30 bandejas 30 40 L bajo fregadero 345 €
Ibéricos Tabla o plato de corte 40 tablas 40 40 L bajo fregadero 345 €
Pizzas Pizza en plato reutilizable 70 pizzas 70 70 L bajo fregadero 499 €
Sushi Bandeja o plato 50 platos 50 60 L bajo fregadero 459 €
Brasa Ración de carne en plato 80 raciones 80, brasa y plancha: se sube una franja 100 L bajo fregadero 639 €
Puesto pequeño con poco servicio Ración 15 a 25 raciones 15 a 25 30 L bajo fregadero 295 €

Los rangos de la gama son: 30 L para 15 a 25 cubiertos al día, 40 L para 25 a 40, 60 L para 40 a 60, 70 L para 60 a 90, 100 L para 90 a 140, 120 L para 140 a 220 y 200 L para 250 a 400. Por encima de 400, el modelo es a medida. Esta tabla sirve para la primera configuración; la segunda se calcula con la suma.

Configuración A: un separador bajo el fregadero de cada puesto

En esta configuración, cada puesto con fregadero propio tiene su separador justo debajo, conectado a la salida del sifón. La grasa se retiene en origen, antes de entrar en la red común del mercado. Es la solución que mejor encaja cuando los puestos están repartidos por la nave y cada uno friega sus utensilios en su propio mostrador.

Ventajas

La responsabilidad queda clara: cada titular tiene su aparato, lo ve cada día y sabe que si rebosa es suyo. El tamaño es pequeño y cabe bajo un mostrador: el 30 L mide 400 x 300 x 250 mm y el 40 L, 450 x 300 x 300 mm. La grasa sólida de los ibéricos o de la brasa se retiene antes de recorrer la red fría del edificio, que es donde más se adhiere. Y cuando un puesto cierra o cambia de actividad, el separador se desconecta y se lleva o se sustituye sin tocar al resto.

Límites

Seis puestos significan seis aparatos que vaciar, seis cestas que limpiar y seis justificantes que archivar. Un gestor puede hacer todos los vaciados en una sola visita si se coordina, pero alguien tiene que coordinarlo. Los puestos sin fregadero propio, que friegan en la zona común, quedan fuera de esta solución y necesitan otra. El espacio bajo un mostrador de mercado suele estar ocupado por neveras y cajones, y la tapa del separador tiene que quedar accesible para abrirla del todo. Por último, cada separador necesita su ventilación, como pide el CTE.

Cuándo elegirla

Elija esta configuración si cada puesto friega en su mostrador, si los puestos están lejos entre sí, si hay puestos de alto aporte de grasa sólida como brasa o ibéricos, o si el mercado cambia de operadores con frecuencia y conviene que cada uno se haga cargo de lo suyo.

Configuración B: un separador común de pie a la salida de la zona de lavado

En esta configuración, los puestos no friegan en su mostrador o lo hacen poco: la vajilla, las bandejas y los utensilios se llevan a una zona de lavado común con fregaderos y lavavajillas profesional. Toda el agua grasa de esa zona sale por un único colector hacia un separador de pie dimensionado para la suma de los puestos.

Ventajas

Es la configuración que mejor sigue la letra del CTE DB-HS 5, cuyo apartado 3.3.1.5 indica que el separador debe disponerse preferiblemente al final de la red horizontal, antes del pozo de resalto y de la acometida, y que solo deben verter a él las aguas afectadas por grasas. Hay un solo punto de mantenimiento, un solo contrato con el gestor y un solo registro. Hay sitio para un aparato grande, y el caudal del lavavajillas común se trata donde se produce.

Límites

Nadie lo ve como suyo. Si un puesto vierte aceite de freidora por el fregadero común, la penalización la sufren todos. El reparto del coste tiene que estar escrito antes de instalarlo, no después del primer atasco. Los puestos que tienen además un fregadero propio conectado a la red común mandan su grasa por tuberías largas antes de llegar al separador, y por el camino la grasa animal se enfría y se pega. Y si el mercado crece con un puesto nuevo, el cálculo debe rehacerse.

Cuándo elegirla

Elija esta configuración si existe o va a existir una zona de lavado común con lavavajillas, si los puestos comparten vajilla reutilizable en mesas comunes y si la empresa que explota el mercado está dispuesta a ser titular del contrato de vaciado y del registro.

Las dos configuraciones, frente a frente

La tabla resume las diferencias prácticas. Ninguna configuración es mejor en todos los casos; la decisión depende de dónde se friega de verdad en su mercado.

Criterio A: un separador por puesto bajo fregadero B: separador común de pie en la zona de lavado
Punto de instalación Bajo el fregadero de cada puesto, tras el sifón Al final de la red horizontal de la zona de lavado
Tallas habituales 30 L, 40 L, 60 L, 70 L o 100 L según el puesto 120 L, 200 L o a medida según la suma
Cálculo Cubiertos de cada puesto por separado Suma de cubiertos de todos los puestos que vierten
Quién vacía Cada titular, o un gestor en visita conjunta Un gestor contratado por la empresa del mercado
Quién paga Cada titular su aparato y su vaciado Según el reparto pactado en el reglamento interno
Justificantes Uno por puesto y por vaciado Uno por vaciado, a nombre del contratante
Grasa sólida en la red Retenida en origen Recorre la red interior hasta el separador
Si un puesto vierte mal Afecta a su propio aparato Afecta al separador de todos
Cambio de puesto Se cambia o retira un aparato pequeño Se revisa el cálculo de la suma
Espacio Bajo mostrador, junto a neveras y cajones Un cuarto o rincón con acceso para el gestor

Existe además una solución mixta muy razonable: los puestos de mayor carga, como la brasa y las croquetas, con su separador propio, y el resto del mercado con un separador común en la zona de lavado. En ese caso, los cubiertos de los puestos con separador propio se restan de la suma del común.

El cálculo por suma, con un ejemplo de seis puestos

Tomemos un mercado con los seis puestos de la tabla anterior y sus cifras de un sábado: 50 raciones de croquetas, 30 bandejas de ostras, 40 tablas de ibéricos, 70 pizzas, 50 platos de sushi y 80 raciones de brasa. La suma da 320 cubiertos equivalentes.

Si los seis puestos vierten a una sola zona de lavado común, 320 cubiertos están en la franja del 200 L, de 250 a 400. Pero el mercado tiene fritura en dos puestos, brasa y un lavavajillas profesional en la zona común, así que la regla de la casa obliga a subir una franja, y la franja siguiente es el modelo a medida, desde 990 € sin IVA. Es la conclusión lógica cuando todo el mercado, incluida la grasa más pesada, pasa por un solo aparato.

Ahora la solución mixta. Las croquetas y la brasa tienen fregadero propio y su separador bajo fregadero: el 70 L a 499 € sin IVA para las croquetas y el 100 L a 639 € sin IVA para la brasa, según la tabla anterior. El resto friega en la zona común: 30 más 40 más 70 más 50 dan 190 cubiertos, dentro de la franja del 120 L, de 140 a 220. El lavavajillas profesional de la zona común justifica subir una franja, y el resultado es el 200 L de pie a 1.049 € sin IVA, con una carga ya libre de la grasa más pesada.

Falta la segunda comprobación, el caudal. En la zona común, sume en la hora punta el vaciado de los fregaderos y el caudal del lavavajillas según su fabricante, y compárelo con el caudal máximo del modelo: 240 L/h para el 120 L, 400 L/h para el 200 L. En cada puesto con separador propio, compare el caudal de su fregadero con el del aparato: 140 L/h para el 70 L, 200 L/h para el 100 L. El artículo sobre conectar varios fregaderos y el lavavajillas a un separador explica cómo se suman caudales de aparatos dentro de una cocina; aquí la dificultad añadida es que los aparatos pertenecen a negocios distintos.

El recorrido administrativo: quién responde de qué

En un restaurante, el titular del negocio, el del vertido y el del separador suelen ser la misma persona. En un mercado gastronómico pueden ser tres distintas. Ordenar esa cadena antes de instalar nada es tan importante como elegir la talla.

Paso 1: identificar al titular del vertido

La red interior del mercado desemboca normalmente en una acometida a la red de saneamiento. Ante la entidad gestora del agua y el ayuntamiento, quien figura como titular de esa acometida, o de la autorización de vertido si su municipio la exige, es quien responde de lo que sale por ella. Suele ser la empresa que explota el edificio, no cada puesto. Las condiciones concretas dependen de la ordenanza de vertidos de su municipio, que conviene consultar. El artículo sobre la autorización de vertido y el separador de grasas explica qué suele pedirse en ese trámite.

Paso 2: inventariar puestos y desagües

Haga una lista de cada puesto, su actividad, si tiene fregadero propio, a qué colector vierte y si tiene freidora, plancha o brasa. Con esa lista se decide la configuración. Es también el momento de separar lo que no debe ir al separador: aseos, agua de fusión del hielo, condensados de las cámaras y pluviales.

Paso 3: escribir las reglas en el reglamento interno del mercado

El reglamento interno o las condiciones de cesión de los puestos son el lugar natural para fijar las obligaciones de cada operador: no verter aceite de freidora por ningún fregadero, retirar los restos sólidos en seco antes de fregar, permitir el acceso al separador propio para inspección, limpiar la cesta cada día y entregar copia del justificante de vaciado a la empresa del mercado. Ninguna de estas cláusulas viene impuesta por una ley concreta: son opciones contractuales que ordenan una responsabilidad compartida.

Paso 4: decidir el reparto de costes

En la configuración común hay que pactar cómo se reparte el coste del aparato y de los vaciados. Las opciones habituales son a partes iguales entre puestos, en proporción a los metros de cada puesto, en proporción a los cubiertos declarados o según el número de aparatos conectados a la zona de lavado. El reparto por cubiertos es el más ajustado a la carga real pero exige que los puestos declaren cifras. El reparto por metros es el más sencillo pero hace pagar igual al puesto de ostras que al de brasa. La elección es de las partes; lo importante es que quede escrita.

Paso 5: contratar al gestor y documentar cada vaciado

La Ley 7/2022 de residuos establece en su artículo 20.1 que el productor o poseedor inicial de residuos debe asegurar su tratamiento, entregándolos a un gestor autorizado, a un negociante registrado o a una entidad de recogida registrada, y que dichas obligaciones deberán acreditarse documentalmente. En un mercado, eso se traduce en contratos con nombre: en la configuración A, cada titular o la empresa del mercado en su nombre; en la B, la empresa del mercado. El artículo 20.2 precisa que la responsabilidad concluye cuando queda documentado el tratamiento completo.

Además, cada puesto sigue siendo productor de su propio aceite de cocina usado. El artículo 25 de la misma ley exige su recogida separada desde el 30 de junio de 2022, y también la separación en origen de los biorresiduos comerciales. El puesto de croquetas o la brasa no pueden delegar en el separador común lo que debe ir a su bidón.

Paso 6: revisar cuando cambia un puesto

Cada alta, baja o cambio de actividad de un puesto modifica el cálculo. Un puesto de zumos que se convierte en freiduría puede llevar al separador común por encima de su franja. Incluya en el reglamento interno la obligación de comunicar los cambios de actividad y revise la suma de cubiertos cada vez.

Lo que la higiene alimentaria dice de la zona de lavado

El Real Decreto 1021/2022 regula en su artículo 10 las zonas de degustación en el comercio al por menor. Cuando un mercado combina venta de producto fresco y elaboración de comidas preparadas, estas deben cumplir el artículo 30 del Real Decreto 1086/2020 y elaborarse con el equipo necesario en una zona separada de la zona de ventas, de modo que se evite la contaminación cruzada entre lo cocinado y lo expuesto en fresco. Esa separación condiciona dónde se cocina, y por tanto dónde se friega y por dónde corre el agua.

El artículo 30.11 del Real Decreto 1086/2020, en la redacción del Real Decreto 1021/2022, exige que la vajilla, los cubiertos y los contenedores que no sean de un solo uso se higienicen mediante métodos mecánicos, con un sistema que asegure su limpieza y desinfección, u otros equivalentes aceptados por la autoridad competente. Un mercado con mesas comunes y vajilla reutilizable necesita, por tanto, un lavavajillas profesional, y ese aparato es el que más pesa en el caudal de la zona común.

El Reglamento (CE) 852/2004 añade dos exigencias en su anexo II. El capítulo I, punto 8, pide que las redes de evacuación de aguas residuales sean suficientes y estén construidas de modo que se evite todo riesgo de contaminación, y que los canales de desagüe abiertos impidan que los residuos vayan de una zona contaminada a otra limpia. En una nave con canaletas en el suelo, el agua de un puesto de pescado no debe atravesar la zona de elaboración de otro. El capítulo VI pide retirar los desperdicios con la mayor rapidez posible y depositarlos en contenedores con cierre y de fácil limpieza: conchas, huesos y restos no deben acabar en el fregadero.

Instalación en cada configuración

En la configuración A, el separador se coloca bajo el fregadero del puesto, después del sifón. El CTE DB-HS 5 exige en su apartado 3.3.1.1 que el desagüe de fregaderos y lavavajillas se haga con sifón individual, y la tabla 4.1 asigna 50 mm de diámetro mínimo a la derivación de un fregadero de cocina de uso público. Todos nuestros modelos tienen entrada y salida de 50 mm. Compruebe las alturas: el 30 L tiene la entrada a 194,5 mm del suelo y el 40 L a 244,5 mm, de modo que el desagüe del fregadero tiene que llegar por encima.

En la configuración B, el separador de pie se coloca en el punto donde el colector de la zona de lavado abandona la nave, antes de unirse a otras aguas. El 120 L mide 700 x 500 x 350 mm con la entrada a 294,5 mm; el 200 L, 700 x 550 x 500 mm con la entrada a 444,5 mm. Reserve un espacio con acceso directo para el operario del gestor y deje libre la tapa. El CTE pide además una abertura de ventilación próxima al lado de descarga y una tapa de registro totalmente accesible.

En ambos casos, las juntas de conexión deben ser estancas y resistentes a la grasa caliente. Los racores EPDM de 50 mm cuestan 29,90 € sin IVA. La página de instalación y mantenimiento describe la conexión paso a paso, y el artículo sobre el desengrasador bajo fregadero o de pie compara los dos formatos en una cocina única.

Mantenimiento compartido sin conflictos

La regla es la misma en las dos configuraciones: un vaciado completo cada 6 a 8 semanas por un gestor autorizado, con justificante conservado, y más a menudo si se fríe mucho. En un mercado que abre todos los días con un fin de semana fuerte, el mejor momento para el vaciado es la mañana del lunes o del martes, antes de la apertura, cuando la grasa del fin de semana ya está en el aparato.

La cesta de sólidos se limpia a diario al cerrar. En la configuración A, cada puesto limpia la suya; en la B, la empresa del mercado asigna la tarea a su personal de limpieza o a un puesto por turnos, y lo escribe en el reglamento. El kit de mantenimiento con cepillo, espumadera y espátula cuesta 49,90 € sin IVA; en la configuración común basta uno para la zona de lavado.

El CTE DB-HS 5, en su apartado 7, fija como mínimo para cualquier edificio la limpieza del separador cada 6 meses. Es un mínimo del código de la edificación, no una frecuencia útil para un mercado con brasa y freidoras. Un registro único con fecha, puesto o zona y número de justificante permite a la empresa del mercado responder ante una inspección del ayuntamiento, de la entidad gestora o de sanidad sin tener que reunir papeles de seis negocios distintos.

Plazos y pedido

Todos los modelos son de acero inoxidable 304, con cesta inox extraíble y tapa estanca. Disponible: envío el mismo día si se pide antes de las 12 h, si no al día siguiente; después, entrega con SEUR en 3 días. Para un mercado con suma superior a 400 cubiertos o con una zona de lavado de geometría especial, el separador a medida se presupuesta según el proyecto, desde 990 € sin IVA.

Para una zona de lavado común de tamaño medio, el punto de partida es el separador inox de pie de 120 L; para un puesto con fregadero propio, el de 40 L bajo fregadero. Sume sus puestos en la calculadora de capacidad o pida presupuesto enviando la lista de puestos, sus aparatos y el plano de la zona de lavado.

Preguntas frecuentes sobre separadores en mercados gastronómicos

¿Un mercado gastronómico necesita un separador por puesto o basta con uno común?

Las dos soluciones funcionan. Un separador por puesto conviene cuando cada uno friega en su mostrador y hay puestos de mucha grasa sólida, como brasa o ibéricos. Uno común de pie conviene cuando existe una zona de lavado compartida con lavavajillas. A menudo lo más sensato es mixto: los puestos de mayor carga con el suyo y el resto en el común.

¿Cómo se calcula la talla del separador común de un mercado con varios puestos?

Se suman los cubiertos equivalentes del día fuerte de todos los puestos que vierten a la zona de lavado, se sube una franja si hay fritura intensa, plancha o lavavajillas profesional, y se comprueba que el caudal de la hora punta no supera el caudal máximo del modelo: 240 L/h para el 120 L y 400 L/h para el 200 L.

¿Quién paga el separador común cuando los puestos son de empresas distintas?

Lo que diga el reglamento interno del mercado o el contrato de cesión de los puestos. Las opciones habituales son a partes iguales, por metros de puesto, por cubiertos declarados o por aparatos conectados. No hay una ley que fije el reparto; lo importante es que esté escrito antes de instalar el aparato.

¿El puesto de ostras tiene que conectar el agua del hielo al separador de grasas?

No es lo recomendable si puede evitarse. El CTE DB-HS 5 indica que, salvo casos justificados, al separador solo deben verter las aguas afectadas por grasas. El agua de fusión del hielo de la vitrina apenas lleva grasa y, si se envía a otro desagüe, deja más capacidad al separador para el agua de lavado.

¿Por qué la grasa de los ibéricos atasca las tuberías largas del mercado?

Porque la grasa de cerdo se funde con el agua caliente del fregado y se solidifica en cuanto se enfría en la tubería. Si el puesto está lejos del separador común, la grasa cuaja por el camino y se adhiere al colector. Un separador pequeño bajo el fregadero del puesto la retiene antes de que recorra la red.

¿Quién guarda los justificantes de vaciado en un mercado gastronómico?

El titular del contrato con el gestor: cada puesto en la configuración por puesto, la empresa del mercado en la común. La Ley 7/2022 exige acreditar documentalmente el tratamiento de los residuos. Conviene que la empresa del mercado reciba copia de todos los justificantes para responder ante cualquier inspección.

¿Qué hay que hacer cuando entra un puesto nuevo en el mercado?

Rehacer la suma de cubiertos equivalentes y comprobar si el separador común sigue en su franja. Un puesto con freidora o brasa puede obligar a subir de talla o a instalarle su propio separador bajo el fregadero. El reglamento interno debería exigir que cada cambio de actividad se comunique antes de la apertura.

Fuentes oficiales