Instalación y mantenimiento del separador de grasas en 7 pasos
Un separador de grasas bajo fregadero solo rinde bien si se instala correctamente y se mantiene con constancia. Un montaje cuidado garantiza la estanqueidad hidráulica, reduce los olores y prolonga la vida del depósito de acero inoxidable 304. En esta guía tienes los 7 pasos prácticos para instalar el separador y para gestionar con el tiempo su vaciado, la limpieza y los racores. Las indicaciones sirven para los modelos bajo fregadero (de 30 L a 100 L), los más habituales en cocinas de restaurantes, bares de tapas, freidurías y demás negocios de hostelería.
La guía en 7 pasos
Paso 1: comprobar el dimensionamiento y el espacio
Antes de empezar, comprueba que la capacidad del separador se ajusta al caudal de vertido de tu cocina. Un separador demasiado pequeño reduce la eficacia de separación y obliga a vaciados demasiado frecuentes. Si tienes dudas con la talla, usa nuestra calculadora de capacidad para dar con el modelo adecuado. Después revisa el hueco del mueble bajo fregadero: hacen falta altura suficiente, una superficie de apoyo estable y nivelada y acceso frontal a la tapa para las tareas de mantenimiento.
Paso 2: colocación aguas abajo del fregadero
El separador se coloca lo más cerca posible de los puntos donde se generan las aguas grasas, es decir, justo aguas abajo del fregadero o del lavavajillas. No conectes nunca al mismo separador los desagües de los aseos: al separador solo deben llegar las aguas de cocina. Apoya el depósito sobre una superficie plana y comprueba con un nivel que quede perfectamente horizontal: una inclinación incorrecta altera el nivel de rebose y la separación entre las grasas y el agua.
Paso 3: conexión de la entrada y la salida
Conecta la tubería de desagüe del fregadero a la entrada del separador y la salida a la red de saneamiento autorizada, respetando el sentido de flujo indicado en el depósito. Mantén una ligera pendiente en las tuberías (en general en torno al 1 o 2 por ciento) para favorecer el desagüe y evitar estancamientos. Evita los codos cerrados y los recorridos demasiado largos, que ralentizan el vertido. Asegúrate de que la salida nunca quede más alta que la entrada.
Paso 4: estanqueidad con los racores EPDM
La estanqueidad hidráulica depende de las juntas. Utiliza los racores EPDM (29,90 €) para las conexiones: el caucho EPDM resiste bien las aguas grasas, las temperaturas altas de la cocina y el envejecimiento, y garantiza un cierre estable con el paso del tiempo. Coloca las juntas limpias y en buen estado, aprieta sin forzar y comprueba que no haya holgura. Un racor mal montado es la causa más habitual de fugas y malos olores.
Paso 5: prueba de estanqueidad y primer llenado
Antes de volver a poner la cocina en marcha, llena el separador con agua limpia hasta el nivel de rebose y comprueba que no haya goteos en los racores, la tapa ni las juntas. Deja correr agua del fregadero durante unos minutos y observa cómo se comporta el desagüe. Solo cuando hayas confirmado que la estanqueidad es perfecta puedes dar la instalación por lista. Comprueba también que la tapa cierra bien: ayuda a contener los olores.
Paso 6: vaciado periódico
El separador retiene las grasas en la superficie y los lodos en el fondo. Con el tiempo, estas acumulaciones reducen el volumen útil y la eficiencia. Por eso hay que vaciar el depósito periódicamente: retira la capa de grasa que aflora y los sedimentos del fondo, y gestiónalos según la normativa local, sin verterlos al saneamiento. En el separador bajo fregadero esta tarea es manual y conviene programarla con regularidad, antes de que el grosor de la grasa alcance el nivel de rebose.
Paso 7: limpieza con el kit de mantenimiento
Después del vaciado, limpia las paredes interiores, la tapa y las juntas. Nuestro kit de mantenimiento (49,90 €) reúne lo necesario para una limpieza eficaz del acero inoxidable y de las superficies en contacto con las grasas. Revisa el estado de las juntas EPDM y sustitúyelas si presentan cortes, endurecimiento o signos de desgaste. Vuelve a cerrar la tapa, restablece el nivel de agua y anota la fecha de la intervención para planificar la siguiente.
Cada cuánto intervenir
La frecuencia de vaciado y limpieza depende del volumen de aguas grasas que se genere y de la capacidad del modelo. Como referencia práctica:
| Situación | Indicación práctica |
|---|---|
| Uso intenso (restaurante, asador) | Control frecuente y vaciados más seguidos |
| Uso medio (bar de tapas, cocina pequeña) | Control periódico del grosor de la grasa |
| En cualquier caso | Intervenir antes de que la grasa llegue al rebose |
| Juntas EPDM | Revisión en cada limpieza, sustitución al desgastarse |
La regla más fiable es visual: cuando la capa de grasa superficial se acerca al nivel de rebose, hay que vaciar el separador. Registrar las intervenciones ayuda a llevar un histórico y a cumplir las obligaciones que marcan la normativa de vertidos y el plan de autocontrol APPCC (HACCP).
Referencias normativas
Los separadores de grasas se rigen por la norma UNE-EN 1825 (UNE-EN 1825-2) y por la normativa de vertidos de aguas residuales. El vertido a la red de saneamiento suele requerir autorización del gestor del agua o del ayuntamiento, y en muchos municipios se regula mediante ordenanzas municipales de vertidos. En los establecimientos alimentarios, además, el mantenimiento del separador debe documentarse dentro del sistema APPCC (Reglamento CE 852/2004). Conservar los registros de vaciado y limpieza resulta muy útil en caso de inspección. Consulta la ordenanza de tu municipio para conocer los requisitos concretos que se aplican en tu caso.
¿Necesitas ayuda?
Si tienes dudas sobre la instalación, sobre el modelo más adecuado o sobre la frecuencia de mantenimiento, nuestro equipo está a tu disposición. Para dar con la capacidad correcta usa la calculadora de capacidad, echa un vistazo a nuestra colección de separadores de grasas o escríbenos a contacto@separadorgrasas.es. Javier, de nuestro servicio de atención al cliente, te ayudará a configurar y mantener tu separador de la forma más eficaz.
