Un presupuesto de separador de grasas puede parecer una sola línea con una cifra al final, pero es justo ahí donde se esconden las sorpresas. Dos ofertas con el mismo importe pueden cubrir cosas muy distintas: una incluye los racores y la entrega, la otra te deja la conexión a tu cargo y te descubre el suplemento el día de la firma. Nosotros escribimos y leemos presupuestos cada semana, y sabemos dónde mirar para saber si una oferta es seria o solo barata a primera vista. Esta guía te pone en la mano la misma tabla de lectura que usamos internamente: capacidad declarada, material, racores, entrega y garantía. Partidas aburridas mientras todo va bien, decisivas el día en que algo no cuadra.
Respuesta rápida: un presupuesto serio de separador de grasas indica siempre cinco cosas con claridad: la capacidad en litros con el rango de cubiertos que cubre, el material (acero inoxidable 304 (inox) para uso alimentario), los racores de entrada y salida incluidos, el coste y los plazos de entrega, y la duración de la garantía. Si falta alguna, pregunta antes de firmar. Entre nuestros modelos, el de 70 L a 499 € es el más solicitado por los restaurantes independientes.
Para recordar
- Un precio sin capacidad declarada no es un presupuesto: la talla (desde el 30 L a 295 € hasta el 200 L a 1049 €) debe estar escrita negro sobre blanco.
- El material hay que especificarlo: acero inoxidable AISI 304 para el contacto con aguas grasas, no un genérico "inox" ni una chapa pintada.
- Racores, entrega y garantía incluidos o excluidos cambian la cuenta real: un 70 L a 499 € con todo incluido gana a una oferta "desde 450 €" con tres suplementos escondidos.
¿Qué debe contener un presupuesto para ser serio?
Cinco partidas, siempre las mismas, siempre por escrito. Un presupuesto que las recoge te permite comparar peras con peras. Uno que se salta la mitad te obliga a adivinar, y normalmente adivinas mal.
Las cinco partidas son: la capacidad en litros con el rango de cubiertos que sirve, el material con la sigla exacta del acero, los racores de entrada y salida y si van incluidos, el coste y los plazos de entrega, y la duración y el alcance de la garantía. Añade, cuando haga falta, la referencia a la norma UNE-EN 1825 y las dimensiones exteriores. Lo demás es acompañamiento.
Digamos una cosa incómoda para el oficio: el precio más bajo que aparece arriba del todo casi siempre es al que le faltan partidas. No porque esconda un engaño, sino porque descarga sobre ti lo que no ha presupuestado. Los racores los compras aparte, la entrega la pagas al recibir, la garantía dura seis meses en vez de dos años. La cifra inicial era cierta, la cuenta final es otra.
¿La capacidad está escrita con claridad o solo pone "adecuado"?
Debe estar escrita, en litros, con el rango de cubiertos que cubre. "Separador adecuado a su actividad" no es una capacidad: es una forma elegante de no comprometerse. Si en el presupuesto lees 70 L para 60-90 cubiertos al día, sabes qué estás comprando y puedes verificarlo tú mismo.
Por qué insistimos tanto. Sobre el terreno, el primer error que vemos es la talla equivocada, y casi siempre nace de un presupuesto vago. El vendedor escribe "modelo estándar", el hostelero firma pensando que alguien ha calculado, y seis meses después el camión de vaciado pasa dos veces al mes. Una capacidad declarada te protege: si está escrita, es verificable, y si es errónea la reclamación tiene una base.
La forma sencilla de comprobarlo es el rango de cubiertos. El 30 L cubre 15-25 cubiertos, el 60 L se sitúa en los 40-60, el 70 L superventas aguanta 60-90, el 100 L llega a 130, el 200 L de suelo gestiona 250-500. Compara la capacidad del presupuesto con tu servicio más cargado. Si no encajan, pide explicaciones antes de firmar. Nuestra calculadora de capacidad hace la estimación en un minuto y te da un número que oponer a un presupuesto demasiado genérico.
¿Qué material indica el presupuesto, de verdad?
Debe decir acero inoxidable AISI 304, no un vago "inox" y mucho menos "acero tratado" o "chapa pintada". La sigla importa porque no todos los aceros aguantan las aguas grasas calientes y los detergentes agresivos de una cocina profesional. El 304 es el estándar para el contacto alimentario y para el ambiente húmedo y desengrasante de un bajo fregadero.
Cuidado con las fórmulas ambiguas. "Estructura de acero" puede significar acero al carbono pintado, bonito mientras la pintura aguanta, y la pintura en un separador de grasas no aguanta mucho tiempo. "Inox" sin sigla puede esconder un 201, menos resistente a la corrosión, que con los cloruros de los detergentes se pica y se oxida. Un presupuesto que escribe AISI 304 se está comprometiendo con un material concreto, y eso ya es una señal de seriedad.
Pide también el espesor de la chapa y el tipo de soldaduras. Un fondo demasiado fino se deforma bajo el peso del agua y de los lodos, una soldadura mal hecha es el primer punto por el que arranca una fuga. No hace falta un tratado: basta con que el presupuesto declare inox 304 y un espesor, y sabes que quien lo ha escrito conoce el producto.
¿Los racores van incluidos o los descubres después?
Esta es la partida que más daño hace a la comparación entre dos ofertas. Un separador sin racores de entrada y salida no se conecta: esas piezas hacen falta de todos modos. Si un presupuesto los excluye y el otro los incluye, la diferencia de precio que ves arriba no es real.
Un racor EPDM de calidad cuesta alrededor de 30 € el kit, y hacen falta en la entrada y en la salida. Añade posibles juntas, codos y reducciones para adaptarse a tu desagüe existente, y el "ahorro" de la oferta más barata se evapora. En nuestros modelos, los racores estándar van incluidos en el precio declarado: el 70 L a 499 € llega listo para conectar, sin sorpresas al montarlo.
La pregunta que hay que hacer es seca: "¿Los racores de entrada y salida van en el precio?". Si la respuesta es sí, pide que te escriban el tipo (EPDM, diámetro) en el presupuesto. Si es no, pregunta el coste exacto de las piezas que faltan y súmalo antes de comparar. Para configuraciones especiales tenemos los racores EPDM dedicados a 29,90 €, pero en los modelos estándar no los necesitas aparte.
Comparación honesta: antes de elegir entre dos presupuestos, lleva ambos al mismo alcance (capacidad, racores, entrega, garantía). Nuestro equipo técnico te prepara un presupuesto con todo incluido y las partidas claras, escribiendo a contacto@separadorgrasas.es, así tienes una referencia limpia.
Entrega y plazos: ¿cuánto y cuándo, por escrito?
Un presupuesto serio dice cuánto cuesta la entrega y en cuántos días llega. "Envío a concretar" es una incógnita que se convierte en un coste el día de la firma, y los plazos vagos se convierten en tu problema el día en que la cocina abre y el separador todavía no ha llegado.
Verifica tres cosas. El coste de envío, incluido o aparte y cuánto. Los plazos indicativos en días laborables, porque un separador fuera de almacén puede tardar semanas. Y las condiciones de entrega: a pie de calle o al punto de instalación, con o sin plataforma elevadora para los equipos pesados. Un 200 L de suelo no se descarga como un paquete: pesa, y quien lo entrega debe saberlo por adelantado. Nosotros trabajamos con un criterio fijo: entrega con SEUR en 3-4 días laborables.
Sobre el terreno, el retraso de entrega es el chasco más frecuente. El hostelero ha organizado la apertura, el fontanero está reservado, y el separador se retrasa diez días. Un presupuesto que escribe los plazos te da una fecha sobre la que planificar, y si no se respeta tienes un argumento. La vaguedad, en cambio, no se reclama.
¿Qué garantía ofrece, y sobre qué exactamente?
Debe indicar la duración y el alcance. Una garantía de dos años sobre el cuerpo de inox es una cosa, seis meses solo sobre los "defectos de fabricación" es otra. El número por sí solo no basta: pregunta sobre qué se aplica y qué la anula.
Las preguntas útiles son pocas. Cuántos años. Sobre qué partes (cuerpo, soldaduras, racores). Qué excluye (desgaste normal, incrustaciones por falta de mantenimiento, daños por instalación incorrecta). Un separador de inox 304 bien construido dura muchos años, y una garantía sólida sobre cuerpo y soldaduras es la forma en que el fabricante pone su firma sobre su propia calidad. Quien ofrece seis meses escuetos te está diciendo algo sobre el producto.
Ojo con las cláusulas que vacían la garantía. Algunas decaen si no haces el mantenimiento con piezas originales, otras si la instalación no está certificada. No son necesariamente trampas, pero hay que leerlas antes, no después de la avería. En nuestros modelos la garantía cubre el cuerpo de inox y las soldaduras, y para el mantenimiento tienes el kit dedicado a 49,90 €.
¿Cómo se comparan dos presupuestos partida por partida?
Se ponen en columna y se llevan al mismo alcance. Esta es la tabla que usamos, con las partidas que deben aparecer y lo que debes verificar en cada una. Si una casilla queda vacía, esa es la pregunta que hay que hacer antes de firmar.
| Concepto | Qué debe indicar | Señal de alarma |
|---|---|---|
| Capacidad | Litros + rango de cubiertos (ej. 70 L para 60-90) | "Modelo adecuado", sin ningún número |
| Material | Acero inoxidable AISI 304 + espesor | "Inox" genérico, "acero tratado" |
| Racores | Entrada y salida incluidos, tipo EPDM | No citados o "aparte" |
| Entrega | Coste y plazos en días laborables | "A concretar", plazos ausentes |
| Garantía | Duración + partes cubiertas (cuerpo, soldaduras) | Sin duración, alcance vago |
| Norma | Referencia a UNE-EN 1825 si se exige | Sin referencia cuando la pide la administración |
| Precio | Total con IVA 21% incluido, todo comprendido | Cifra "desde…", suplementos en nota |
Cómo se lee en la práctica. Coge el presupuesto A y el presupuesto B, línea por línea. Si A cuesta menos pero excluye racores y entrega, añade esos costes a A y vuelve a comparar: a menudo pasa por encima de B. Si B tiene una garantía de dos años sobre cuerpo y soldaduras y A calla, esa diferencia vale, aunque no sea una cifra. El precio justo no es el más bajo de arriba, es el más bajo a igualdad de alcance.
¿Qué preguntas hacer antes de firmar?
Cinco preguntas secas cierran el círculo. Las planteas por teléfono o por correo, y las respuestas deben ser igual de secas. Un proveedor serio responde sin darle vueltas.
1. "¿Qué capacidad en litros y para cuántos cubiertos al día?" Esperas un número y un rango, no un adjetivo.
2. "¿El cuerpo es de acero inoxidable AISI 304?" Esperas la sigla, no un "sí, inox".
3. "¿Los racores de entrada y salida van incluidos en el precio?" Esperas sí o no, y si es no el coste exacto.
4. "¿Cuánto cuesta la entrega y en cuántos días?" Esperas una cifra y un número de días laborables.
5. "¿Cuántos años de garantía y sobre qué partes?" Esperas una duración y un alcance claro.
Si el presupuesto que tienes en la mano ya responde a las cinco, es un presupuesto serio, adelante con la compra. Si faltan dos o tres, no es necesariamente un mal proveedor, pero te toca a ti llenar los vacíos antes de la firma. Antes de decidir, conviene tener claros los errores más comunes al comprar un separador de grasas, porque casi todos empiezan en un presupuesto mal leído. En nuestra casa estas cinco partidas van escritas por defecto en cada oferta: mira el modelo de 70 L y verás los precios con todo incluido.
Preguntas frecuentes
¿Qué debe indicar un presupuesto de separador de grasas?
Cinco partidas mínimas: capacidad en litros con el rango de cubiertos, material (acero inoxidable AISI 304), racores de entrada y salida incluidos, coste y plazos de entrega, y duración y alcance de la garantía. Si la administración lo exige, también la referencia a la norma UNE-EN 1825.
¿Por qué dos presupuestos con el mismo precio no son iguales?
Porque cubren alcances distintos. Uno puede incluir racores y entrega, el otro dejarlos aparte. A igualdad de cifra inicial, la cuenta final cambia en decenas de euros. Lleva ambas ofertas al mismo alcance antes de elegir.
¿Qué acero inoxidable debe tener un separador de grasas?
Acero inoxidable AISI 304, el estándar para el contacto alimentario y para el ambiente húmedo y desengrasante de un bajo fregadero. Desconfía de un genérico "inox" sin sigla o de un "acero tratado", que puede ser chapa pintada o un 201 menos resistente a los detergentes.
¿Los racores van siempre incluidos en el precio?
No en todas las ofertas. Un separador sin racores no se conecta, así que hay que comprarlos igualmente. En nuestros modelos estándar van incluidos: el 70 L a 499 € llega listo para conectar. Verifica siempre esta partida, porque hace saltar por los aires la comparación entre dos presupuestos.
¿Cuánto debería durar la garantía?
En un cuerpo de inox 304 bien construido se espera una cobertura de varios años sobre cuerpo y soldaduras. Seis meses solo sobre defectos de fabricación es un alcance escueto. Pregunta siempre la duración y las partes cubiertas, y lee las cláusulas que pueden anularla.
Fuentes oficiales
- Norma técnica UNE-EN 1825 y UNE-EN 1825-2 (construcción y dimensionado del separador de grasas), publicada por AENOR.
- Normativa española de vertidos de aguas residuales a la red de saneamiento.
- Ordenanza municipal de vertidos y autorización de vertido: consulta la de tu ayuntamiento antes de instalar.
- Más detalle en nuestra página de normativa vigente.
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